México vuelve a demostrar por qué su cultura enamora al planeta. Este lunes, el país recibió oficialmente el certificado de Guinness World Records por organizar la exposición de bordados y tejidos más grande jamás vista. Se trata de una impresionante colección de 3,106 piezas únicas, creadas por las manos de 200 artesanos provenientes de los 32 estados de la República.
Durante la entrega del reconocimiento, la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, no ocultó su emoción al explicar qué hace a México un destino tan especial:
“Cuando me preguntan por qué México es potencia turística, por qué somos el sexto país más visitado del mundo, es por esto, por los colores, por nuestros ancestros que hacen que tengamos un valor único e inigualable. Es un logro de muchas manos de artesanas y artesanos”.
Una hazaña de precisión y color
Lograr un Guinness no es tarea fácil. El juez certificador, Alfredo Arista, detalló que el país presentó inicialmente más de 3,800 piezas, de las cuales se validaron 3,106. Para cumplir el reto, la muestra debía superar los 2,000 tejidos y presentar una amplia variedad de colores y técnicas.
Por su parte, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, recordó que el bordado en México es mucho más que un adorno; es un lenguaje que se hereda:
“El bordado es una de las expresiones textiles más antiguas en el mundo y en México se ha hecho memoria viva, se ha hecho comunidad y parte central de nuestro patrimonio (…) Esta es una práctica que acompaña ritos de paso, fiestas, ciclos comunitarios y que se transmite de generación en generación”.
La voz de los creadores
Detrás de cada pieza hay una historia. Gloria Espíritu de la Cruz, artesana poblana que participó en la muestra, conmovió a los asistentes al describir el significado profundo de su trabajo:
“En cada puntada van los conocimientos que nos enseñaron nuestras madres y abuelas, saberes que no están en libros, que viven en nuestras manos. Bordamos la naturaleza que nos rodea, nuestras creencias, nuestra forma de ver la vida, nuestra identidad como comunidad”.
Este galardón no solo premia el esfuerzo de los artesanos, sino que, según Ingrid Paola Rodríguez (representante de Guinness en Latinoamérica), se convertirá en un atractivo turístico de impacto global, atrayendo a viajeros de todo el mundo que deseen ver de cerca este “pedazo de historia” hecho de hilo y color.







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