El paso de Xabi Alonso por el banquillo del Santiago Bernabéu ha llegado a su fin, pero no de la forma en que muchos imaginaban. Aunque el club ha querido dar una imagen de “mutuo acuerdo”, los detalles que han trascendido dibujan una realidad distinta: Xabi no dimitió. Fue la propia directiva blanca la que, en una llamada realizada esta misma tarde, puso el despido sobre la mesa.
A pesar de que el técnico tolosarra no tenía intención de abandonar el barco, terminó aceptando la propuesta del club tras una reunión donde se analizó la preocupante dinámica del equipo.
Las razones del “golpe de timón”
El Real Madrid sentía que el proyecto estaba agotado. Tras un inicio de temporada que prometía mucho, el equipo entró en una espiral negativa de la que no logró salir. Según fuentes cercanas, el club consideraba urgente un cambio de rumbo debido a la falta de continuidad y a una identidad de juego que se fue diluyendo con los meses.
Xabi llegó con ideas frescas y un sistema propio, pero se topó con un muro inesperado:
“Xabi Alonso comenzó la temporada con mucha fuerza, tratando de implantar sus ideas futbolísticas y un nuevo sistema de juego… Sin embargo, el vestuario no se lo puso fácil en ningún momento. La falta de sintonía interna provocó que el entrenador tuviera que ir cediendo terreno”.
Un modelo de juego que nunca cuajó
Esa desconexión con la plantilla impidió que el técnico plasmara su filosofía en el césped. Entre las concesiones tácticas que tuvo que hacer y una plaga de lesiones que dejó fuera a jugadores fundamentales, el equipo perdió su brújula.
“Xabi no ha podido plasmar su idea futbolística sobre el césped, lo que ha derivado en una preocupante falta de identidad. A ello se han sumado numerosos contratiempos en forma de lesiones… Todo ello ha desembocado en malos resultados y una imagen muy pobre sobre el terreno de juego”.
El peso del ruido externo
Al final, la presión mediática y la sensación de que el vestuario ya no respondía fueron determinantes. Xabi Alonso, consciente de que el ruido sobre su futuro era ya insostenible, entendió la postura de la entidad. Así se cierra una etapa que nació desde la ilusión del madridismo, pero que terminó asfixiada por las dificultades internas y la falta de resultados.







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