Ciudad Victoria, Tamaulipas (18 de diciembre de 2025).- Se exhorta a la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura del Estado de Tamaulipas, informe sobre las afectaciones que enfrentaron los productores tamaulipecos durante el periodo neoliberal y de privatización del campo mexicano, con el fin de dimensionar sus repercusiones actuales y generar insumas técnicos que permitan al Poder Legislativo diseñar políticas públicas y reformas orientadas a la recuperación, fortalecimiento y sostenibilidad del sector rural en Tamaulipas.
Elvía Eguía Castillo, diputada local, sostiene en su exposición de motivos que el campo mexicano ha sido históricamente uno de los pilares fundamentales de la economía nacional y de la cóhesión social. A través de la producción agrícola, ganadera y pesquera, millones de familias han encontrado sustento y arraigo en sus comunidades, contribuyendo al desarrollo regional y a la seguridad alimentaria del país.
Sin embargo, durante las últimas décadas, particularmente en el periodo identificado como neoliberal y de privatización del campo, se implementaron políticas que modificaron sustancialmente las condiciones de producción, comercialización y acceso a recursos para los productores rurales. Dichas transformaciones no solo marcaron el rumbo de la economía agrícola en el pasado, sino que hoy repercuten en la capacidad de los productores para garantizar un desarrollo sostenible y justo, acotó.
Las repercusiones de estas políticas no se limitan al pasado. En la actualidad, los productores tamaulipecos enfrentan dificultades para acceder a crédito, tecnología y mercados en condiciones competitivas. Las brechas de productividad entre pequeños y grandes productores persisten, y los problemas de sustentabilidad ambiental, como la degradación de suelos y la sobreexplotación de recursos hídricos, se han agudizado.
Tamaulipas, con una vocación agrícola, ganadera y pesquera estratégica, ha resentido de manera particular los efectos de las políticas neoliberales aplicadas en el campo mexicano. De acuerdo con los Censos Agropecuarios del INEGI (1991, 2007 y 2022), el estado ha experimentado una reducción en el número de unidades de producción activas, así como un incremento en el abandono de tierras de cultivo, lo que refleja la pérdida de competitividad y la falta de incentivos para mantener la producción agrícola.
Estas condiciones hacen evidente la urgencia de contar con información oficial y actualizada sobre las afectaciones que han enfrentado los productores tamaulipecos, a fin de diseñar políticas públicas que respondan a sus necesidades reales y fortalezcan la sustentabilidad del campo. La información solicitada permitirá al Congreso del Estado dimensionar con precisión los impactos históricos y actuales de las políticas neoliberales, y orientar las reformas legislativas hacia un modelo de desarrollo rural más justo, equitativo y sostenible, concluyó.

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