Existen factores de alto riesgo que son causales de muerte en pacientes que
contraen coronavirus, hablo del síndrome metabólico englobado; como diabetes,
hipertensión, dislipidemia y todo lo que desencadena el sobrepeso, porque los
hace más propensos a tener una enfermedad grave, porque generan en el cuerpo
una inflamación constante.
Obviamente esto favorece a que la respuesta al virus sea de una manera desorganizada
toda vez que ese virus genera inflamación pulmonar que impacta en un daño agravado
que lleva incluso a la muerte.
Por ello nos sorprendemos por el impacto de esta pandemia en Latinoamérica y los
propios Estados Unidos, somos víctimas de los malos hábitos alimenticios auspiciados por
las grandes cadenas comerciales americanas, los productos chatarra y refrescos de cola
han cobrado su cuota de muertes.
No hay que echarle la culpa a las políticas de contención de la pandemia, se hace lo que
indica la Organización Mundial de la Salud, el problema es que somos un pueblo de
enfermos, sufrimos otra pandemia silenciosa que se ha gestado de hace 3 décadas, somos
el primer consumidor de bebidas azucaradas en el mundo, ocupamos el primer lugar
mundial en obesidad infantil y casi le ganamos a USA en obesidad adulta.
Observamos en las clínicas ancianos en deplorable estado de salud, en silla de ruedas, en
muletas cargando una masa de carne a cuestas, con diabetes e hipertensión, mutilados en
silla de ruedas o ciegos, acompañados por lo general de familiares jóvenes, maduros y
niños batallando con sus cuerpos, si vas a sus casas encontrarás que hasta los perros de su
propiedad están obesos.
Como no van a morir con esta enfermedad que te complica la existencia, sin embargo el
gobierno federal deberá ser más agresivo en poner un alto a estas empresas que en otros
países de oriente ya fueron vetadas, no basta con un simple cambio de etiquetas, lo
mismo deberá hacerse con las cerveceras y vinateras que tienen sumida a la población en
alcohol.
Somos un pueblo enfermo hasta la médula, enfermos por el bombardeo mediático
televisivo, impulsado por una caterva de intelectualoides de pacotilla engañabobos, con
demasiado embarazo adolescente, enfermos de la mente posesos de violencia e
irracionalidad, con una juventud por lo general desprovista de metas y sin proyectos de
vida, más que el de la sobrevivencia y con el ya veremos como nuevo afán.
Pero eso viene desde la cúpula, con un sistema de salud pulverizado, usado por los
goberladrones en turno para sacar beneficio presupuestal de lo que se destinó para bien
de la sociedad, aunado a ello los cárteles farmacéuticos enquistados induciendo a los
médicos a recetar medicamentos a cuenta de comisiones.
¡Como rayos no enfermar! Es un sistema que se pudrió desde la salud mental de las
personas, desde las escuelas, con educación basura, fomentando el materialismo y
eliminando la historia, la ética, la geografía y materias que se dijeron de relleno, mas eran
las que te recordaban tu origen, identidad y destino de raza.
Así que no vengan con cuentos de que se implementaron mal las estrategias de la
pandemia, traemos atravesada la vida, nuestra identidad, extraviamos nuestros valores , no
estoy de acuerdo con lo que expresó en vida Héctor Suárez “los mexicanos somos un
pueblo de cobardes”, creo que estuvimos dormidos, pero ya despertamos. No al miedo, no
a la duda, no a la mediocridad, saldremos victoriosos, esta pandemia despertó conciencias.







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