La jueza federal Sara Ellis, del Distrito Sur de Illinois, ordenó este jueves la suspensión inmediata del uso de fuerza por parte de agentes federales en redadas migratorias y manifestaciones pacíficas en Chicago, tras confirmarse numerosas violaciones de derechos constitucionales en las últimas semanas.
La medida, dirigida a las fuerzas involucradas en la “Operación Midway Blitz” de la Administración Trump, prohíbe expresamente el uso de gas lacrimógeno, balas de pimienta y otras técnicas de control contra civiles, manifestantes y periodistas que no representen una amenaza inmediata. Además, los agentes deberán portar cámaras corporales y mantener sus identificaciones visibles durante todos los operativos.
Fallo judicial por abusos en Chicago
Ellis explicó que su decisión responde a una demanda que denuncia el uso excesivo de la fuerza en acciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y de la Patrulla Fronteriza. Durante la audiencia, líderes comunitarios y religiosos denunciaron abusos y actos de intimidación por parte de los agentes.
La jueza afirmó que el gobierno mintió bajo juramento y calificó de “inverosímiles” las pruebas oficiales, tras revisar los videos de las cámaras corporales, que mostraron un uso desproporcionado de la fuerza durante las redadas.
Obligaciones adicionales al gobierno federal
Ante el incumplimiento de órdenes previas, Ellis impuso nuevas obligaciones al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y al ICE. Entre ellas se incluye la divulgación pública del testimonio del comandante Greg Bovino, responsable operativo de la “Midway Blitz”, hasta ahora mantenido bajo reserva.
El fallo, que se espera sea apelado por la Administración Trump, busca reforzar la protección de los derechos de manifestantes y vecinos en el área metropolitana de Chicago, donde las denuncias por abusos se han multiplicado desde octubre.







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