La ciudad de Morelia vivió una jornada de tensión este 2 de noviembre, cuando cientos de ciudadanos irrumpieron en el Palacio de Gobierno de Michoacán durante una protesta en repudio al asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan. El ataque ocurrió días antes, durante un evento público del Día de Muertos, frente a su familia y decenas de asistentes.
La marcha, convocada bajo el lema “Ya basta de abusos y omisiones”, se planea a través de redes sociales y reuniendo a habitantes de distintos municipios del estado. Los manifestantes exigieron justicia, denunciaron la corrupción y exigieron poner fin a la violencia que afecta a la entidad.
Durante la manifestación, los participantes entonaron consignas como “¡Carlos no murió, el gobierno lo mató!” y “Fuera Morena”, expresando su indignación ante la inseguridad y los presuntos actos de impunidad. Según reportes del C5 estatal, la movilización avanzó sobre la Avenida Francisco I. Madero Poniente hasta llegar a la Catedral de Morelia, ocasionando afectaciones a la circulación vehicular.
Fuentes oficiales confirmaron la detención de dos personas relacionadas con el homicidio, aunque una de ellas murió bajo custodia. El gabinete de seguridad de Michoacán aseguró que el crimen “no quedará impune” y reveló que el arma utilizada está vinculada a grupos delictivos activos en la región.
El cortejo fúnebre del alcalde fue acompañado por familiares, amigos y escoltado por elementos de seguridad hasta la plaza principal de Uruapan, donde se rindió un homenaje póstumo.
En medio del enojo social, algunos manifestantes derribaron la puerta del Palacio de Gobierno exigiendo la revocación de mandato y anunciaron una nueva manifestación para el próximo 15 de noviembre.

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