El pasado sábado 18 de octubre, el Partido Acción Nacional (PAN) relanzó su imagen “con bombo y platillo” y con códigos QR. En esta se muestran como un partido abierto a la ciudadanía, juvenil, utilizando herramientas tecnológicas y rifando iphones ” rif” pretende conectar con los jóvenes.
Con un “discurso renovado” por la defensa de México. Su nueva imagen contrasta con los liderazgos al interior del Partido, que de nuevo no tiene nada, (Ricardo Anaya, Santiago Taboada, Lía Limón, Mariana Gómez del Campo) siguen ocupando puestos en la estructura partidista.
La política está hecha de símbolos el acto de relanzamiento es uno de ellos.
Para muchos, este acto se interpreta como una estrategia desesperada del PAN, que ve cada vez más cercano en su horizonte, el destino del PRI.
Sin pretender tener una bola de cristal; pero conociendo la actividad política, puedo decir que en los detalles “se ve el diablo”.
El nuevo lema: Patria, familia y libertad. Son tres palabras que, según el orden de los factores si altera el producto.
Si el orden fuera patria, libertad y familia el PAN estaría haciendo una declaración de principios diferente en donde el énfasis estaría en el nacionalismo de derecha, como en la Argentina de Milei, reduce el Estado a su mínima expresión y culpa al individuo de su fracaso, en donde se es capaz de sacrificar a grandes sectores de la sociedad con tal de que los números cuadren, en este orden de prioridades políticas, el Estado se contrae a límites absurdos, en donde la intervención estatal en la económica se considera un sacrilegio.
Si el orden fuera familia, libertad y patria, el PAN declararía otro principio; el de la ultraderecha que poco respeto tiene por la ley, el orden y de paso la democracia (Bolsonaro y Orbán) serían los ejemplos más claros.
Como el orden es patria, familia y libertad, la declaración de principios es la de un partido de derecha moderado, una versión “descafeinada o libre de gluten”, que quiere un cambio para que todo siga igual, se presenta como un partido moderno pero su estructura partidista es la misma de los partidos de élite.
Es decir, nada nuevo, Todo el espectáculo alrededor de la presentación de su nueva imagen lleva absolutamente al mismo lugar y ahí radica la tragedia del PAN, en ser un partido que cree en los valores tradicionales y primitivos, en ser un partido aristocrático de élites, o para utilizar una nomenclatura más moderna, de cuadros, que no creen en la igualdad de las personas. Su visión del mundo es pesimista; se resisten a los cambios sociales y ni hablar de justicia social la cual consideran un desperdicio de dinero. A diferencia de los partidos progresistas que creen que puede haber cambios en las sociedades, es decir, tienen una visión del mundo positiva.
Parece que la identidad política del PAN es el gatopardismo. Ese que en el fondo sigue igual y solo renueva la fachada, aquel que se viste con las últimas tendencias de la moda, pero su alma sigue oliendo a pachuli, el que sigue defendiendo ideas medievales de privilegio y exclusión, pero simulando ser pueblo.
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