Acudir a una zona devastada por algún desastre natural es, por lo general, uno de los momentos de mayor vulnerabilidad para cualquier político. Ya que puede no ser bien recibido por el pueblo, sobre todo si el mismo piensa que por negligencia en la actuación de las autoridades, se ocasiono un sufrimiento que pudo ser evitado. Pero si el político no acude, puede ser etiquetado por la gente como un político insensible, lo que podría marcar su carrera política. Gramsci decía que los grandes errores en la política ocurren cuando los dirigentes juegan con la piel de los demás; es decir, no asumen las consecuencias de sus decisiones o no reconocen el sacrificio de los otros (Notas). La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a las zonas afectadas descarta ambas opciones. La muestra como una política empática lejos del cálculo político. Entonces ¿Cómo se explica el exabrupto que tuvo la presidenta con pobladores de la comunidad de Poza Rica?
Antes de comentar la actuación de la presidenta en las zonas afectadas empecemos por el hecho.
Cronología de un desastre ¿Anunciado?
El jueves 9 de octubre, a las 9:00 de la mañana la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) emite un comunicado anunciando la formación de la depresión tropical diecisiete E (Se formó la depresión tropical Diecisiete-E) horas mas tarde a las 16:00, se difunde un segundo boletín, en donde se detalla el nivel de milímetros de lluvias que va a provocar la tormenta tropical Raymond (Conagua). Conagua informa a los gobernadores, de los Estados afectados, que a partir de ese día, jueves, y hasta el domingo 12 las lluvias van a seguir. Con base en lo anterior podemos concluir que el sistema de alerta meteorológica funciona. En otras palabras, se sabía la cantidad de lluvia que iba a caer, los lugares en donde iba a caer y el tiempo que iba a durar. ¿Entonces qué fue lo que no funciono?
Las lluvias provocadas por la tormenta tropical Raymond, que provocaron desbordamientos de ríos- particularmente en el estado de Veracruz- nos dejaron un momento que ha sido comentado en múltiples espacios dentro de los medios de comunicación: que es la visita de la presidenta a las zonas afectadas particularmente en la zona de Poza Rica.
El debate público se ha centrado en varias cuestiones:
Por un lado, se ha cuestionado el proceder del gobierno. Otros argumentan que la responsabilidad es compartida entre los tres órdenes de gobierno.
Por otro lado, algunos comentaristas se enfocan en la exposición de la presidenta y el riesgo que implica su presencia. Mencionan que el actual secretario de seguridad pública Omar García Harfuch, sufrió un atentado cuando era el encargado de la seguridad en la ciudad de México, y mencionan también los atentados que sufrieron los ex colaboradores de Clara Brugada, actual jefa de gobierno. Ignorando que en ambos casos se hablaba de servidores públicos locales, y que atentar contra un servidor público federal y en este caso la presidenta es algo totalmente no equiparable.
No falta, como siempre, quien quiere parecer más inteligente de lo que realmente es, diciendo que el desastre “estaba cantado”. Claro a posteriori todo mundo es muy listo.
Gramsci decía que, para que la acción política tenga el impacto deseado debe ser inmediata e inminente ejecutada con un procedimiento rápido y fulminante, dicha acción será vista por los ojos del pueblo, esta acción se vuelve necesaria solo cuando se enfrenta a un gran peligro, el resultado es que el pueblo convierte esa acción, ese proceder, en pasión exacerbada (Gramsci 5).
Esta acción es aplicable únicamente cuando se trata de reorganizar o restaurar, como suele ser los casos después de este tipo de eventos naturales.
Si la acción se ejecuta como se describe en líneas anteriores el resultado será el agradecimiento del pueblo, ya que ante sus ojos el líder es visto como una persona capaz y que se preocupa por el sufrimiento de los otros.
Dicha acción política tiene un doble fin: por un lado, solucionar la problemática en cuestión; por otro, construye pueblo, ya que la acción correspondiente por parte del pueblo ante el actuar del líder es el agradecimiento, o en palabras del expresidente Andrés Manuel amor con amor se paga.
Si analizamos con atención el video del intercambio entre la presidenta y los pobladores de Poza Rica nos damos cuenta de que lo que le pedían a la ejecutiva federal eran acciones contundentes para solucionar problemáticas urgentes y la respuesta de la presidenta- sensata, racional, comedida e institucional- no resultó compatible con el momento político que se vivía.
Tal vez es hora de que la izquierda empiece hacer política más audaz y de paso superar uno que otro trauma.
Contacto: polí[email protected]







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