El presidente Volodímir Zelenski confirmó que las regiones de Dnipropetrovsk, Mykolaiv, Chernihiv, Zaporiyia, Poltava, Kiev, Odesa, Sumy y Járkov fueron atacadas. Según el mandatario, Moscú no apuntó a objetivos militares, sino a infraestructuras críticas y zonas residenciales en un intento por aterrorizar a la población civil.
Uno de los ataques más graves se produjo en la ciudad de Dnipro, donde un misil con munición de racimo impactó un edificio de varias plantas, causando graves daños y numerosos heridos. En Chernihiv, una persona murió y al menos ocho resultaron heridas, entre ellas tres médicos que atendían a las víctimas del primer impacto.
En Dnipropetrovsk, las autoridades locales reportaron al menos 30 heridos y daños en rascacielos y viviendas. Los ataques rusos en esta región también provocaron incendios que fueron sofocados por equipos de emergencia.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que, de los 619 proyectiles lanzados (579 drones, ocho misiles balísticos y 32 de crucero), logró neutralizar la mayoría, derribando 552 drones, dos misiles balísticos y 29 de crucero.
Kiev intensifica ataques contra refinerías rusas
Mientras tanto, Ucrania mantiene su estrategia de golpear la industria energética rusa, considerada por Zelenski como un pilar financiero de la guerra. Según el Estado Mayor ucraniano, la refinería Saratovsky, responsable del 2,54% de la refinación de crudo en Rusia (más de 7 millones de toneladas anuales), fue alcanzada junto con instalaciones de transporte en la región de Samara.
El objetivo, subraya Kiev, es afectar el suministro de combustible militar del Kremlin y debilitar su capacidad logística. Estos ataques forman parte de una campaña más amplia contra las infraestructuras de petróleo y gas rusas, que abastecen y financian directamente a las fuerzas invasoras.
Nuevas sanciones europeas contra Moscú
Paralelamente, la Comisión Europea propuso una nueva ronda de sanciones contra Rusia, que apuntan al gas natural licuado (GNL), al sistema bancario, a plataformas de criptomonedas y a los buques de la denominada “flota en la sombra” que Moscú utiliza para transportar crudo eludiendo embargos.
Zelenski celebró la iniciativa de Bruselas al afirmar que estas restricciones atacan “los motores clave de la economía de guerra rusa” y aumentarán la presión internacional sobre el Kremlin.
La guerra en Ucrania entra así en una fase de intensificación mutua, con Moscú redoblando sus bombardeos masivos y Kiev apuntando directamente contra las arterias energéticas que sostienen la maquinaria bélica rusa.

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