Texas, Estados Unidos (9 de julio de 2025).- Texas enfrenta una de las tragedias naturales más devastadoras de su historia reciente tras las inundaciones repentinas que dejaron más de 100 personas muertas y al menos 160 desaparecidas durante el fin de semana del 4 de julio, confirmó este martes el gobernador Greg Abbott.
Durante una conferencia de prensa posterior a un sobrevuelo en helicóptero por las zonas afectadas, Abbott indicó que la mayoría de los desaparecidos se encontraban en la región de Hill Country, una zona turística popular durante el verano, aunque muchos de ellos no estaban registrados formalmente en campamentos ni alojamientos.
“En este momento, el enfoque está en salvar vidas y recuperar a quienes aún no han sido localizados”, afirmó el teniente coronel Ben Baker, de los guardabosques de Texas, en una rueda de prensa donde evitó responder directamente a cuestionamientos sobre la actuación previa a la catástrofe.
El condado más golpeado ha sido Kerr, donde los equipos de rescate han localizado hasta ahora 87 cuerpos. Las autoridades informaron que desde hace cuatro días no han encontrado sobrevivientes, por lo que la esperanza de hallar con vida a quienes siguen desaparecidos se desvanece con el paso de las horas.
Abbott también mencionó que el presidente Donald Trump ha ofrecido apoyo total para las labores de rescate y recuperación, y que el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., se comprometió a declarar una emergencia de salud pública en la zona.
El mandatario estatal recordó entre lágrimas el caso del Campamento Místico, un centro cristiano centenario para niñas, donde al menos 27 menores y consejeras perdieron la vida durante el desastre. El gobernador planea visitar el sitio este mismo martes, mientras que el presidente Trump tiene previsto llegar el viernes.
Aunque las críticas sobre el monitoreo del clima y las advertencias previas a la crecida de los ríos crecen, las autoridades insisten en que su prioridad es recuperar cuerpos y atender a las familias afectadas. La tragedia ha golpeado especialmente a comunidades rurales y zonas recreativas sin sistemas de alerta adecuados.
Los pronósticos meteorológicos apuntan a más lluvias en los próximos días, lo que podría complicar aún más las tareas de búsqueda y recuperación.







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