Texas, Estados Unidos (7 de julio de 2025).– Equipos de rescate continúan removiendo escombros, abriéndose paso entre árboles arrancados y corrientes crecidas en la zona central de Texas, donde una de las peores inundaciones en décadas ha dejado al menos 104 personas muertas y docenas de desaparecidos, incluidos 27 menores y consejeros de un campamento cristiano para niñas.
La tragedia ocurrió el fin de semana, cuando un muro de agua golpeó sin previo aviso las cabañas del Campamento Mystic, a orillas del río Guadalupe, arrasando con estructuras, tiendas y remolques donde dormían familias y personal. Las autoridades confirmaron que 10 niñas y una consejera aún siguen desaparecidas.
“Estamos trabajando sin descanso junto con autoridades locales y estatales para encontrar a nuestras niñas”, expresó el campamento en un comunicado, mientras los rescatistas peinaban la zona entre árboles derribados, colchones, refrigeradores y restos de viviendas arrastradas por la corriente.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó este lunes que la cifra de fallecidos había subido a 91, pero más tarde la agencia AP actualizó el número a 104 víctimas mortales. Se teme que la cifra aumente conforme avancen las labores de búsqueda, debido a la gran cantidad de personas no localizadas.
En Kerr County, donde se ubica el campamento, se han recuperado 75 cuerpos, incluidos los de 27 niñas, informó el jefe de la policía local, Larry Leitha. En los condados de Travis, Burnet, Kendall, Tom Green y Williamson se reportaron otras 14 muertes.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, declaró el estado de emergencia y confirmó que aún hay 41 personas oficialmente desaparecidas, aunque se estima que el número real podría ser mayor.
Las lluvias no cesan. Se espera que más tormentas impacten en los próximos días zonas ya saturadas por el agua, lo que mantiene en alerta a cuerpos de emergencia. Las escenas en Hill Country son devastadoras: familias que lo perdieron todo, cuerpos encontrados kilómetros río abajo y voluntarios revolviendo el lodo en busca de sobrevivientes.
Algunos de los campistas y vecinos arrastrados por la corriente lograron salvarse aferrándose a ramas y árboles, resistiendo durante horas hasta ser localizados por rescatistas en helicópteros o lanchas.
Las autoridades piden a la población no regresar a sus casas en zonas inundadas y mantenerse alerta ante nuevas evacuaciones. La prioridad, aseguraron, sigue siendo localizar a los desaparecidos y atender a las familias que han quedado desamparadas.







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