Décadas después del éxito de El Chavo del 8, las historias que rodean a sus actores siguen generando curiosidad, sobre todo ahora con el estreno de Sin querer queriendo, la serie de Max sobre Chespirito. Uno de los personajes más queridos, Ramón Valdés, quien dio vida a Don Ramón, vivió una transformación económica significativa gracias al programa.
Su hijo lo recuerda como un hombre generoso que, aunque pasó de tener muy poco a tener bastante, nunca perdió la sencillez.
“No sé cuánto ganaba pero de las giras que hacía por Sudamérica, llegaba mi papá con los billetes de dólares, les decía ‘los tamales’ y llegaba con mi mamá y le decía ‘ahí están los tamales’. Sí ganó mucho dinero”,
relató su hijo.
De la austeridad al confort
Durante años, la familia de Valdés vivió con lo justo. Pero tras su participación en El Chavo del 8 y las giras internacionales, especialmente en Sudamérica, la situación mejoró notablemente. Cambiaron la vivienda modesta por casas más cómodas y con mejor mobiliario, aunque su hijo asegura que eso no fue lo que definió la felicidad en casa.
“Mi papá disfrutó teniendo y no teniendo. Sin tener qué comer éramos felices, después había caviar y champagne y éramos felices también”,
agregó.
Un personaje entrañable, un actor auténtico
La autenticidad con la que Ramón Valdés interpretó a Don Ramón lo convirtió en uno de los personajes más entrañables del programa. Su forma de hablar, sus frases y su cariño por la Chilindrina traspasaron la pantalla. A pesar de encarnar a un hombre con constantes dificultades económicas, transmitía una ternura y humanidad que marcaron a generaciones.
Valdés vivió los frutos del éxito, pero mantuvo la humildad que lo caracterizaba, tal como recuerdan sus familiares. Su historia es parte del legado que dejó no solo en la televisión, sino en la memoria de miles de personas que aún hoy lo recuerdan con cariño.







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