“Solamente el agricultor que planta fielmente las semillas en primavera podrá recoger la cosecha en Otoño” B.C. Forbes
Circula por el mundo la teoría de que va a llegar el tiempo en el que la humanidad va a morir de hambre la tierra agotada por la alta demanda de alimentos no va a poder producir la cantidad necesaria para una numerosa población.
Actualmente vivimos sobre la faz de la tierra 8’231, 613,070 miles de millones de seres humanos. ¿Solamente para leer esta cantidad, nos cansamos verdad?
La pregunta obligada es: ¿Será cierto que vamos a morir de hambre? Toda esta introducción es a propósito para compartir con ustedes, amables lectores, la reflexión de este día. Sobre el cultivo de jitomates.
Para los que somos citadinos y el único contacto con la tierra es un jardín o una maceta con plantas o flores es algo novedoso, pero para los agricultores el campo es otra cosa: es el lugar sagrado que reproduce las semillas que se siembran con amor y mucho trabajo.
Pido una disculpa por no usar palabras técnicas al arte de la siembra, sin embargo, insisto, para mi es una novedad el ver la generosidad de la tierra, cuando se le ponen las condiciones adecuadas para producir granos, leguminosas, verduras o frutas.
Los cuidadores de este lugar se pusieron a sembrar algunas hortalizas: cilantro, pepino, rábanos, chiles y jitomates.
Empezaron con la preparación de la tierra en un pequeño terreno de 2 por 2 metros, lo limpiaron lo mejor posible pues la tierra no es apropiada para siembra, le quitaron piedras y removieron con un talache el lugar. A continuación, se le agregó abono natural (tierra de hormigueros).
Ya que estuvo todo listo esperaron a que la luna estuviera en cuarto creciente. Otra novedad: Si quieres tener una buena cosecha, hay que depositar las semillas entre las fases entre cuarto creciente unos tres días antes de luna llena. Argumentan que en esos días al haber más “luz lunar” ejerce un efecto sobre las semillas.
Exactamente no se sabe que es lo que ocurre, pero basta con recordar la sentencia bíblica: La semilla que crece por si sola. “Un hombre echa la semilla en la tierra; esté dormido o despierto, de noche o de día, la semilla brota de cualquier manera y crece sin que él se dé cuenta” Mc. 4, 26-27.
Hay que asombrarse y reconocer la generosidad de la tierra junto con el agua y aire hacen todos los días el milagro de la reproducción.
Ya hubo cosecha de cilantro, pepinos, chiles y actualmente, jitomates.
De este último, se utilizaron semillas de dos jitomates tipo saladet y hasta el día de hoy llevamos contabilizados 38!!!
Volviendo a la pregunta inicial: ¿moriremos de hambre? Claro que no!!!. Y hay que agradecer a los agricultores que dedican su vida entera para producir alimentos. ¡¡¡¡Vaya nuestro sincero reconocimiento para ellos!!!!
Obvio, necesitamos de los agricultores en el mundo, en nuestro país y regiones. Que cuenten con las condiciones para seguir haciendo esta noble e importante labor.
Y de citadinos más conscientes de la importancia de la madre naturaleza y de las tareas de los hombres y mujeres del campo para llevar los mejores alimentos a nuestras mesas.
PAZ y BIEN







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