Los Ángeles, Estados Unidos (11 de junio de 2025).- Al menos 330 migrantes indocumentados han sido arrestados desde el viernes en Los Ángeles, como resultado de una serie de redadas encabezadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y apoyadas por la Guardia Nacional. Las detenciones, sumadas a operativos en espacios públicos y centros de trabajo, han generado disturbios, protestas callejeras y una creciente confrontación entre el gobierno federal y autoridades locales.
Según la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, de los detenidos, 113 tienen antecedentes penales y 157 enfrentan cargos por asalto y obstrucción durante las manifestaciones. “El Presidente Trump nunca permitirá que el Gobierno de la turba prevalezca en Estados Unidos”, sentenció.
Las redadas, que continúan en aumento, han alcanzado autolavados, una tienda Home Depot, un gimnasio LA Fitness y hasta un lugar de culto religioso, donde fue arrestado un hombre de edad avanzada. En total, al menos cinco negocios han sido intervenidos en el condado de Los Ángeles y áreas aledañas.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, calificó la ofensiva como una provocación directa de la Casa Blanca y acusó al gobierno federal de probar hasta dónde puede intervenir en las decisiones locales. “Tal vez seamos parte de un experimento nacional sobre el poder del Gobierno federal para quitarle autonomía a estados y municipios”, declaró.
Bass fue respaldada por alcaldes de otras ciudades del área metropolitana, entre ellos María Dávila, de South Gate, quien sostuvo: “No somos criminales. Somos gente trabajadora. Vinimos a Estados Unidos a trabajar, a mejorar nuestras familias”.
Mientras la tensión crece en las calles, organizaciones pro-migrantes preparan movilizaciones y estrategias legales para proteger a los detenidos y a quienes viven con miedo ante posibles nuevas redadas. La situación, advierten, apenas comienza.







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