La noche del 2 de abril, Olivia Rodrigo ofreció en el Estadio GNP su concierto más grande hasta ahora, ante 68 mil asistentes, en su mayoría jóvenes de la Generación Z que encontraron en su música un espacio de desahogo emocional.
Con una propuesta visual marcada por una mariposa morada y una introducción que evocó caminar en la cuerda floja, la cantante de 22 años abrió el concierto con obsessed, una canción inédita que marcó el tono de la velada. Le siguieron temas como ballad of a homeschooled girl y vampire, donde Rodrigo interactuó con el público y expresó su emoción por estar en México.
“¿Saben que este es el concierto más grande que he dado en toda mi vida?”, dijo al iniciar el show.
La intérprete compartió anécdotas de su visita a la capital, como su paso por la casa de Frida Kahlo y una noche de lucha libre. Durante el segundo acto del concierto, llegaron los momentos más íntimos con canciones como drivers license, traitor y enough for you, esta última dedicada a su yo adolescente con el corazón roto.
“Si pudiera viajar en el tiempo y decirle a esa chica que algún día estaría tocándola en un estadio lleno en la Ciudad de México… no lo creería”, expresó desde el escenario.
El concierto no solo se limitó al desamor, también hubo espacio para la euforia con temas como bad idea right?, love is embarrassing y lacy. Uno de los momentos más visuales ocurrió con teenage dream, cuando el público iluminó el estadio con luces violetas preparadas especialmente para esa canción.
La noche cerró con una sensación de cercanía entre artista y público, marcada por la sinceridad con la que Rodrigo compartió sus letras y emociones. Su presentación en Ciudad de México no solo fue un espectáculo musical, sino una experiencia colectiva que conectó con las emociones de toda una generación.







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