Cd. De México, 19 de mayo 2020.- Harley se abre paso por los corredores del centro médico junto a su dueña, la neuropsicóloga clínica Lucía Ledesma, quien le enfunda unos zapatos amarillos de caucho y un impermeable fluorescente de cremallera. Sin poner resistencia, Harley, está listo para juguetear durante dos horas con los médicos y enfermeras que atienden la pandemia, a quienes arranca sonrisas en medio de sus extenuantes jornadas.
La doctora Ledesma, quien se refiere a Harley como su «coterapeuta», dice que la presencia del perro ha ayudado a «amortiguar el estrés psicológico, afectivo y psíquico» del personal sanitario que enfrenta la emergencia.

Harley “el Tuerto”, de tres años y apodado así por una discapacidad visual, es parte del servicio de psiquiatría y neuropsicología del Centro Médico Nacional 20 de noviembre.
Allí ya ha participado en terapias para pacientes con «afecciones psiquiátricas, psicológicas o neuropsicológicas», cuenta su ama. “Desde muy pequeñito, lo empezamos a formar para ello”.
El papel de Harley en esas intervenciones se ha visto favorecido por su docilidad y continua disposición a interactuar con la gente, suscitando empatía, afirmó la dueña de este lindo perro.

Ledesma explica que junto con su equipo preparó desde febrero la incorporación del perro a un proyecto de apoyo emocional, previendo la tensión que desataría la epidemia y, en particular, un eventual desbordamiento de los hospitales.

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