Hace algunas décadas, nuestra querida capital tamaulipeca tenía el slogan de “Ciudad Limpia, Ciudad Amable”.
Y no era un slogan de campaña de algún político.
Fue acuñado y difundido ampliamente por el locutor de origen tampiqueño, radicado en Victoria, Carlos Adrián Avilés.
Lo repetía en múltiples ocasiones diariamente en su programa radiofónico “Alegría Matinal”, e incluso en algunos eventos deportivos, sociales o políticos en donde era requerida su voz como narrador o animador.
La forma coloquial en la que lo decía lograba permear en el ánimo social y las conductas de la colectividad victorense.
Pues todos, de alguno forma, repetíamos la frase en forma verbal o en nuestras mentes.
Y lo más importante, es que nos ocupábamos en que fuese realidad.
Colaborábamos como buenos ciudadanos en que la ciudad se mantuviera limpia.
No lo hacíamos tomando la escoba para barrer todos los días las banquetas o calles.
Sino procurando no tirar basura en la vía pública.
Ya que la Ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia.
Desgraciadamente, ese escenario y esa conducta de los victorenses parece habérsela llevado a la tumba el buen amigo locutor Carlos Adrián Avilés.
No la volví a escuchar en los siguientes programas matutinos de las estaciones de radio de la ciudad.
Y poco a poco se fue apagando en la memoria del colectivo.
Y por lo tanto, en la conducta de las nuevas generaciones de victorenses.
Ciudad Victoria dejó de ser desde hace varios trienios la Ciudad Limpia y Ciudad Amable que fuimos en el pasado no tan lejano.
La mayor parte de las calles en el centro de la ciudad, las colonias, fraccionamientos, plazas públicas o centros deportivos están “tapizados” de basura.
Basura que tiramos en donde se nos antoja, tanto peatones, ciclistas, automovilistas o motociclistas. Todos contribuimos a una calle sucia, una calle cochina, una calle fea.
Hablo de la basura que tiramos al suelo, no de la que depositamos en bolsas y llevamos a un punto de recolección para que se la lleve el camión del Ayuntamiento.
¿Qué tipo de basura regamos por doquier?
Va aquí una pequeña lista:
Bolsas de plástico.
Botellas de plástico de refrescos, agua, yogurt.
Latas de jugo, refresco, cerveza.
Vasos de plástico o unicel.
Platos desechables.
Servilletas, toallas húmedas, papel higiénico.
Bolsas de frituras, de galletas o chocolates.
Cajetillas de cigarros, colillas de cigarros, cerillos.
Cajas de medicinas, envolturas de pastillas.
Cubrebocas, guantes desechables.
Tickets de supertienda, farmacia, oxxo, abarrotera, teléfono.
Volantees de publicidad de tiendas, pizzerías, internet.
Recibos de agua, luz, teléfono.
Pedazos de cartón.
Botellas de vidrio de cerveza, refresco o jugo.
Ropa vieja, camisetas, calcetines, y hasta ropa interior.
Todo eso y un poco más.
Esa basurita somos.
La regamos a diario, como si la calle fuese el basurero oficial.
Sin valorar que la calle es un espacio público para el disfrute.
Son parte importante de nuestra ciudad, de su imagen.
Y la ciudad es, la casa común de todos.
Difícil, muy difícil que un gobierno municipal, incluso el estatal o federal, puedan venir a limpiar esos espacios.
Tenemos que ser buenos ciudadanos. Contribuir de manera corresponsable.
Insisto, la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia.
Por ello, de manera respetuosa hago un atento llamado a la voluntad del ciudadano. Del peatón, ciclista, motociclista y automovilista.
Del comerciante ambulante, del semifijo, del comercio establecido.
De los propietarios de las farmacias, tiendas de conveniencia (OXXOS) etc.
Para que todos recordemos aquel slogan de Ciudad Limpia, Ciudad Amable.
Y contribuyamos a reestablecerlo en la vida diaria.
El peatón no tirando basura.
Las tiendas, superes, oxxos, farmacias no dando bolsas de plástico, colocando depósitos de basura, así como ubicar en sitios visibles leyendas con el slogan Victoria, Ciudad Limpia, Ciudad Amable.
Las buenas prácticas, las mejores, las que trascienden, son las que surgen de la comunidad.
E inciden en los programas públicos de las autoridades.
Tiempo de reflexionar sobre los espacios públicos dignos que queremos y merecemos.
No hay peor lucha que la que no se hace.
Nunca es tarde para empezar de nuevo.
Y no todo es tarea de los gobiernos.
Ni siquiera, cuando de chiripa, llegamos a tener un buen gobierno.
Así es que no le pido que tome la escoba.
Simplemente ensucie menos.
Ponga la basura en su lugar.
Victoria lo reclama y merece.
Y usted merece una mejor ciudad.
Una gran casa limpia para usted, su familia y amigos.
Si le agrada la idea, replique este texto.
Si no, solo deposítelo en la basura.
Gracias por leer.







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