El 2 de agosto de 2024, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sostuvo una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la que discutieron “nuevos despliegues militares” destinados a proteger a Israel de posibles ataques provenientes de Irán. La llamada también contó con la participación de la vicepresidenta Kamala Harris.
Según un comunicado de la Casa Blanca, Biden y Netanyahu abordaron esfuerzos conjuntos para fortalecer la defensa de Israel frente a diversas amenazas, incluyendo misiles balísticos y drones. Estos esfuerzos incluyen la implementación de nuevos despliegues militares defensivos estadounidenses en la región.
Washington reafirmó su compromiso con la seguridad de Israel ante todas las amenazas provenientes de Irán y de los grupos terroristas que este respalda, como Hamás, Hezbolá y los hutíes. Además de este firme apoyo a la defensa israelí, Biden subrayó la importancia de los esfuerzos continuos para reducir las tensiones más amplias en la región.
El apoyo de Biden a Israel se produce en un contexto de crecientes amenazas, después de que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, prometiera vengarse del territorio israelí por el asesinato de Ismail Haniyeh, jefe del buró político del movimiento islamista palestino Hamás, mientras se encontraba de visita oficial en Teherán.
Esta conversación subraya la alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel y la disposición de Washington para garantizar la seguridad del estado israelí frente a las crecientes amenazas en Oriente Medio.

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