El martes pasado, un camionero de Estados Unidos, Reginald Walton, se convirtió en un héroe inesperado al rescatar a un bebé de un año que había sido abandonado en la Interestatal 10 en Luisiana. Walton, quien inicialmente creyó ver una muñeca en una zanja, descubrió que se trataba de un bebé al notar que se movía.
Al percatarse de la situación, Walton detuvo su vehículo y caminó casi un kilómetro para regresar al lugar donde se encontraba el bebé. Tras verificar lo que había visto, inmediatamente contactó a las autoridades, quienes ya estaban en la búsqueda del niño desde el día anterior. El hermano del bebé, de cuatro años, había sido encontrado sin vida en un lago cercano.
La madre de los niños, Aaliyah Jack, de 25 años, fue detenida en Misisipi y enfrenta cargos de asesinato en segundo grado y crueldad hacia menores. Según la policía, el bebé estuvo expuesto a la intemperie por cerca de dos días, y su supervivencia es considerada un milagro.
Walton, al ser entrevistado, expresó humildad sobre su acción, atribuyendo el rescate a la providencia divina: “Simplemente, siento que era la voluntad de Dios que yo estuviera en el lugar indicado en el momento correcto”, comentó a la televisora KADN

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