En un acto de desesperación y valentía, médicos y enfermeras se convirtieron en escudos humanos para proteger a niños que se encontraban en cirugía en el hospital infantil de Okhmatdyt en Kiev, tras un devastador ataque con misiles por parte de Rusia el 8 de julio. Según informes del comando de las Fuerzas Aéreas ucranianas, Rusia lanzó 38 misiles hacia Ucrania, impactando directamente en el hospital donde se realizaban intervenciones quirúrgicas a niños con enfermedades complejas.
Durante el ataque, tres niños estaban en mesas quirúrgicas con sus cavidades torácicas expuestas cuando el misil golpeó, llenando los quirófanos de esquirlas y fragmentos de vidrio y hormigón. El acto instintivo de los médicos de cubrir con sus cuerpos a los niños, salvó vidas en un momento crítico.
Además, el director del hospital, Volodymyr Zhovnir, confirmó que en el momento del ataque había 670 niños en las instalaciones. El saldo del ataque en Kiev fue el más alto, con 23 muertes registradas por la Fiscalía General de Ucrania, incluyendo a dos personas en el hospital. Este acto ha sido condenado internacionalmente, incluida una declaración de la agencia de la ONU para los refugiados, que calificó el ataque de inaceptable y contrario al derecho internacional.
Este ataque es parte de una serie de agresiones que han convertido a los hospitales ucranianos en frentes de guerra, donde el personal médico lucha por salvar vidas en condiciones extremas, evidenciando la brutalidad del conflicto que afecta a los más vulnerables.

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