El campamento más alto del monte Everest, ubicado a 8.000 metros de altura, se enfrenta a una preocupante acumulación de basura y cadáveres que requerirán años para ser completamente retirados, según informó Ang Babu, un sherpa que lideró las recientes operaciones de limpieza. Durante la temporada de ascensos de este año, su equipo logró retirar 11 toneladas de basura, así como cuatro cuerpos y un esqueleto.
Babu estima que aún quedan entre 40 y 50 toneladas de desechos en el collado Sur, el último campamento antes de la cima. “La mayoría de la basura consiste en tiendas de campaña viejas, empaques de comida, latas de gas, botellas de oxígeno, bolsas de almacenamiento y cuerdas de escalada”, explicó. Atribuyó la acumulación de residuos a las numerosas expediciones realizadas a lo largo de las décadas, antes de que se instauraran regulaciones más estrictas sobre la gestión de desechos.
La retirada de los desechos y los restos humanos ha sido una tarea complicada debido a la altura y las condiciones extremas en las que se encuentra el campamento. Los sherpas se encargaron de la limpieza en las zonas más altas, mientras que los soldados se concentraron en los niveles inferiores y en el área del campamento base.
Este esfuerzo de limpieza se ha visto respaldado por normativas gubernamentales que obligan a los alpinistas a retirar su basura bajo pena de perder sus depósitos de seguridad, lo que ha contribuido a una reducción significativa de los residuos dejados en la montaña en años recientes. A pesar de esto, los desechos acumulados durante décadas anteriores continúan presentando un desafío significativo para las autoridades y los equipos de limpieza.

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