Las autoridades rusas han utilizado el exclave de Kaliningrado, situado entre Polonia y Lituania, para interferir en los sistemas satelitales de varios países de la Unión Europea, según un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), una agencia vinculada a la ONU.
La UIT ha examinado recientemente las quejas de varios países, entre ellos Francia, Suecia, Luxemburgo y Países Bajos, sobre aparentes “interferencias”. Estas interferencias habrían afectado la distribución de señales de televisión y radio, en algunos casos ucranianas.
Aunque las autoridades rusas han negado estas intervenciones, los expertos han geolocalizado el origen de los ataques, identificando varios puntos relacionados con Rusia, incluido Kaliningrado. Para la UIT, las conclusiones son “extremadamente preocupantes e inaceptables”.
La junta de la UIT ha expresado su “grave preocupación” por estos incidentes y ha solicitado a Moscú el cese “inmediato” de cualquier actividad que interfiera con las frecuencias asignadas a otros países. Además, ha instado a Rusia a colaborar con los gobiernos afectados.
Kaliningrado, a orillas del mar Báltico, tiene una importancia estratégica para Rusia y es motivo de preocupación para sus vecinos de la UE y la OTAN, especialmente desde el inicio de la ofensiva militar rusa sobre Ucrania. El presidente ruso, Vladimir Putin, visitó la zona a principios de año, coincidiendo con el inicio de maniobras de la OTAN.

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