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El arzobispo de Burgos, monseñor Mario Iceta, solicitó este lunes a diez monjas clarisas excomulgadas que abandonen su convento en Belorado, tras ser expulsadas de la vida consagrada por el Vaticano.
En una conferencia de prensa, el arzobispo explicó que las religiosas carecen de título legal para permanecer en el convento y que deberán abandonarlo. “De no producirse una salida voluntaria en fechas próximas, los servicios jurídicos no tendrán más remedio que iniciar las acciones legales correspondientes”, advirtió Iceta, aunque no especificó un plazo para la salida de las monjas.
Las diez monjas residen en el convento de Santa Clara, un recinto del siglo XV en Belorado, un pequeño pueblo de 1,800 habitantes a 50 kilómetros de Burgos. A mediados de mayo, las religiosas decidieron abandonar la Iglesia Católica y ponerse bajo la autoridad de Pablo de Rojas Sánchez-Franco, un sacerdote excomulgado en 2019 y fundador de la “Pía Unión de San Pablo Apóstol”.
De Rojas Sánchez-Franco, quien promueve el sedevacantismo y considera herejes a todos los papas desde Pío XII, ha estado viviendo en el convento con otra persona no identificada desde hace un mes. Las monjas alegan que fueron perseguidas por su jerarquía y que la anulación de la compra de un convento en el País Vasco español, bloqueada desde Roma, desencadenó el conflicto.
En junio, el arzobispo de Burgos, siguiendo instrucciones del Vaticano, envió a varios representantes acompañados de un agente judicial para exigir la entrega de las llaves del convento, pero sus esfuerzos fueron en vano. Las monjas continúan resistiéndose a abandonar el lugar, manteniendo su postura en abierta rebelión contra la autoridad eclesiástica.
El arzobispo Iceta reiteró su deseo de manejar la situación con respeto y prudencia, esperando que las monjas comprendan que ya no pertenecen a los monasterios al haber sido excomulgadas, y que no deben permanecer en ese lugar.
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