En septiembre 2023, INEGI dio los resultados de la 13ava Encuesta Nacional de
Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública; medición de la cifra de delitos
y sus causas, número de delitos ocurridos y víctimas en 2022; el grado de confianza
ciudadana en las instituciones de seguridad pública, entre otros indicadores para
construir o fortalecer políticas públicas de prevención y combate al delito, relación
del tipo de delitos sin profundizar en la causa.
Durante 2022 fueron 21 millones de personas víctimas de 18 años de edad o más,
(22,587 víctimas por cada 100 mil habitantes) Según el sexo, la cifra de hombres
(23,648) 9% superior a la de mujeres (21,675) Se registró caída de la incidencia en
la tasa nacional y en Baja California, Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, Estado de
México, Tabasco y Veracruz. Aumento en Campeche, Durango, Hidalgo,
Michoacán, Sonora, Tlaxcala y Yucatán.
La Ciudad de México ocupó el primer lugar con 31,900 víctimas de delito por 100
mil habitantes, seguida del Edo. México con 31,200 y Tlaxcala con 27,100. La más
baja prevalencia en Chiapas con 12,500 víctimas. En registro de delitos, durante
2022 la tasa es de 29 mil por cada 100 mil habitantes.
Visión estratégica, América Latina 2022, cita que 37% de homicidios intencionales
en el mundo se dieron en las Américas. Sus países enfrentan alto nivel de violencia
no letal: trata de personas, sexuales, robos, etc. De los 27 millones de delitos
registrados por INEGI, 78% corresponde a delitos patrimoniales: fraude (20%), robo
en calle o transporte público (20%), extorsión (18%), robo total o parcial de auto
(10%), robo en casa habitación (6%), secuestro, secuestro exprés, sexuales,
lesiones y otros concentraron el resto.
Se cita causas: desempleo, marginación social, desigualdad en ingresos, carencia
de oportunidades, bajo o nulo nivel educativo, disponibilidad de armas de fuego,
entre otras a analizar para construir políticas criminales efectivas. La falla social
inicia en el hogar, sigue en la escuela y en el entorno; ausencia de formación cívica
y en valores en la escuela, el deterioro de la autoridad del profesor en el aula.
El combate al delito y la defensa de los derechos humanos son dos de las exigencias
y necesidades más apremiantes y elementales a cargo del Estado pues es de la
construcción o regeneración de la paz social de donde se generan o no, condiciones
de bienestar para la ciudadanía.
En México estas causas están presentes, activas, llevando a vida ilegal, sin freno,
a millones de jóvenes a pesar de los programas de bienestar social. Para estas
personas, se trata de otro ingreso, no del llamado al trabajo y vida digna.







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