En una jornada marcada por la agitación social, miles de griegos salieron a las calles este miércoles en una contundente muestra de descontento. Liderados por el sindicato GSEE, los manifestantes exigieron al gobierno medidas inmediatas para enfrentar el encarecimiento generalizado y la persistente precariedad salarial.
Bajo consignas como “Unidad y lucha por nuestras vidas y derechos” y “Aumentar los sueldos, tomar medidas contra la carestía”, las protestas se extendieron por las principales ciudades, incluyendo Atenas y Salónica. La ausencia de servicios públicos como el transporte, debido a la adhesión de trabajadores al paro, resaltó la determinación de los manifestantes y su impacto en la vida diaria.
La GSEE ha llamado a restaurar los convenios colectivos laborales y reducir el IVA en alimentos básicos, subrayando la difícil situación de los trabajadores del sector privado, cuyos salarios se mantienen entre los más bajos de la Unión Europea.
A pesar de aumentos recientes en el salario mínimo, Grecia sigue rezagada en términos de poder adquisitivo, una realidad que ha impulsado a ciudadanos y figuras políticas como Sokratis Famelos, del partido Syriza, a unirse a las protestas y criticar la inacción del gobierno frente a la especulación comercial y la inflación descontrolada.
Estas manifestaciones envían un claro mensaje al gobierno de Kyriakos Mitsotakis: la urgencia de abordar las necesidades económicas de la población y tomar medidas concretas para mejorar las condiciones de vida en el país.

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