Las autoridades rusas han declarado el estado de emergencia en las regiones siberianas de Kurgán y Tiumén debido a las inundaciones, sumándose así a la región de Oremburgo, donde este régimen fue implementado el pasado 4 de abril.
El gobernador de la región de Kurgán, Vadím Shumkov, anunció a través de Telegram que se había implementado el estado de emergencia a nivel regional, advirtiendo sobre la imprevisibilidad de la situación e instando a la población a abandonar sus hogares de manera inmediata y evitar correr riesgos innecesarios.
Se estima que unas 62 localidades podrían verse afectadas por las crecidas de los ríos Tobol, Uy, Iset y Miass en la región de Kurgán. Por otro lado, el gobernador de la región de Tiumén, Alexandr Moor, anticipó la declaración del estado de emergencia debido a las posibles crecidas del Tobol y el Ishim.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado al Gobierno la creación de una comisión especial para atender la situación en las regiones afectadas.
En la región de Oremburgo, más de 10.000 viviendas han sido inundadas y más de 6.000 personas evacuadas debido a la crecida del río Ural, según las autoridades locales. En la ciudad de Orsk, más de 6.500 hogares han sido afectados, con una situación descrita como “crítica” por las autoridades.
Las autoridades advierten que el pico de las inundaciones aún no ha sido alcanzado y se espera que el nivel del agua en el río Ural se normalice para finales del mes. La ruptura de un dique de contención ha exacerbado la situación en la parte antigua de Orsk, lo que llevó a la declaración de estado de emergencia a nivel regional y luego federal.
Estas regiones comparten frontera con Kazajistán, donde las inundaciones han sido calificadas como el peor desastre natural en los últimos 80 años por el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev. La coordinación entre los dos países es crucial para hacer frente a esta emergencia.

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