Francia vivió un día “histórico” al incluir la garantía del aborto en su Constitución, convirtiéndose en el primer país en hacerlo para proteger la interrupción del embarazo.
En una sesión extraordinaria del Congreso del Parlamento, que reunió a la Asamblea Nacional y al Senado en el Palacio de Versalles, 780 parlamentarios votaron a favor de la reforma constitucional, mientras que solo 72 lo hicieron en contra, superando ampliamente el umbral requerido.
La reforma constitucional establece que “la ley determinará la forma en que se reconoce la libertad garantizada de las mujeres a recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo”.
El primer ministro, Gabriel Attal, destacó la importancia de la decisión al proclamar: “Vuestro cuerpo os pertenece y nadie puede disponer de él en vuestro lugar”.
El presidente Emmanuel Macron, ausente del Congreso, expresó su “orgullo francés” y el “mensaje universal” que envía el país a través de las redes sociales.
La reforma constitucional surge como respuesta a la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos en 2022, que dejó el reconocimiento federal al derecho al aborto en manos de cada estado, y ante las crecientes restricciones al aborto en otros países.
La sesión del Congreso estuvo llena de simbolismo, presidida por la primera mujer, Yaël Braun-Pivet, y tuvo lugar casi cincuenta años después de la aprobación de la ley de interrupción del embarazo, nombrada en honor a Simone Veil, sobreviviente de Auschwitz y exministra de Sanidad.
La votación en Versalles fue seguida en la pantalla gigante instalada en la plaza del Trocadero, frente a la torre Eiffel, que se iluminó con la inscripción “mi cuerpo, mi decisión”.
El día concluyó con un grupo de mujeres de organizaciones feministas entonando himnos feministas de los años 70 en la tribuna de invitados, marcando un momento significativo en la historia de Francia y los derechos reproductivos.

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