Ecuador, 24 de enero 2024.- Las fuerzas de seguridad de Ecuador continúan descubriendo armas de fuego, granadas y explosivos en varias cárceles del país, más de una semana y media después de intervenir al menos diez centros penitenciarios para restablecer el control tras una serie de motines simultáneos.
En la cárcel de Latacunga, una de las mayores prisiones de Ecuador, se realizó un decomiso significativo que incluyó un fusil, una subametralladora, siete pistolas, 18 cargadores, más de 4,400 balas, dos granadas de mano y dos explosivos. Este hallazgo se llevó a cabo durante la madrugada en los baños del pabellón de mínima seguridad, según informó el Ejército.
En la provincia amazónica de Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia, las autoridades detuvieron a cinco personas que viajaban en un camión cargado con dos armas de fuego, dos cargadores y 15 balas de 9 milímetros. En la cárcel de Cuenca, en el sur del país, se encontraron cuatro pistolas, 157 balas de 9 milímetros, cuatro cargadores y un arma blanca, junto con objetos prohibidos como 90 teléfonos celulares, 278 fundas de marihuana y 549 dosis de cocaína.
El lunes, en la cárcel de Machala, se retiraron cables de televisión e internet que aparentemente proporcionaban conectividad a los reclusos. Estos descubrimientos se suman a una serie de operativos realizados desde el año pasado, donde la policía y militares han ingresado a las cárceles para confiscar armas y explosivos en manos de los presos, especialmente en la Penitenciaría del Litoral, la cárcel más grande y poblada, ubicada en la ciudad de Guayaquil.
Estas acciones se han intensificado después de que el Gobierno ecuatoriano declarara la lucha contra el crimen organizado como un “conflicto armado interno” y catalogara a las bandas criminales como grupos terroristas y actores beligerantes no estatales que deben ser neutralizados por las fuerzas del orden. Esta declaración, acompañada de un estado de excepción con toque de queda nocturno, se produjo a principios de enero tras una serie de actos violentos atribuidos al crimen organizado, incluyendo secuestros, asesinatos, artefactos explosivos y motines carcelarios.
La situación, que ha dejado más de 450 presos asesinados en masacres carcelarias desde 2020, destaca la gravedad de la crisis carcelaria en Ecuador y la necesidad de medidas contundentes para abordar la violencia y el crimen organizado en el sistema penitenciario del país.

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