Estados Unidos, 19 de diciembre.- En un esfuerzo por combatir la migración ilegal, el gobernador de Texas, Greg Abbott, firmó tres nuevas leyes en la ciudad de Brownsville, que fortalecen las medidas en contra de quienes cruzan la frontera hacia Estados Unidos.
Una de las disposiciones clave en este paquete legislativo otorga poderes amplios a la Policía de Texas y a los jueces estatales para detener, encarcelar e iniciar procesos de expulsión de personas en situación irregular. La inmigración ilegal ahora se cataloga como un delito estatal, permitiendo la detención y procesamiento de cualquier persona bajo sospecha. La implementación de estas leyes está programada para marzo próximo.
Además, se propone una pena de hasta 20 años de prisión para aquellos que, después de ser detenidos y procesados, intenten ingresar nuevamente ilegalmente al territorio texano.
El gobierno de Texas también asignó un presupuesto de mil 500 millones de dólares para continuar la construcción de un muro fronterizo con el objetivo de frenar el flujo migratorio en la región.
Abbott declaró: “Las consecuencias de cruzar ilegalmente serán tan graves que las personas que están siendo traficadas por los cárteles no querrán venir hacia el estado de Texas”.
Poco después de la promulgación de las leyes, se informó que al menos 4,500 migrantes están siendo procesados en la localidad fronteriza de Eagle Pass. Esta acción es parte de los esfuerzos para contener la crisis migrante en Texas, que se ha agravado con el cierre temporal de pasos fronterizos para trenes procedentes de México, debido al aumento de personas tratando de cruzar ilegalmente.
Desde agosto del año pasado, Texas ha trasladado a más de 65,000 migrantes en autobús a otras ciudades del país. Recientemente, también instaló alambre de púas a lo largo de las márgenes del río Bravo, lo que ha resultado en lesiones para algunos solicitantes de asilo.

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