A colación de los famosos 16 días de activismo, impulsados dentro del
marco de la lucha internacional por una vida libre de violencia, se
quedan cortos dichos 16 días, si consideramos el tamaño del desafío
de la violencia hacia las mujeres y las niñas.
Por ende, esta escribidora, estimo que todos los días debemos
promover una vida libre de violencia y con oportunidades para la paz
para todos en igualdad. 365 días, las 24 horas.
Además no solamente al segmento poblacional femenino, sino a favor
de todas las personas, considerando la vulnerabilidad de otros grupos
de población: niños y jóvenes, personas de la tercera edad, y
personas con discapacidad, también a personas no heterosexuales,
así como también hombres que aunque en menos proporción, también
padecen violencia. E incluso a animales.
La realidad en este tema de la lucha de los 16 días de activismo,
impulsada por ONU Mujeres, y que recogen los gobiernos, sumadas
las Organizaciones y empresas, es debido a que 1 de cada 3 mujeres
sufren algún tipo de violencia, que en sus modalidades de sobra
conocidas: golpes, agresiones verbales, daño emocional o psicológico,
sexual, o el extremo: el feminicidio, mueven a aparatos enteros a alzar
bandera y eso está bien.
No obstante, el espectro de la violencia, es mucho más amplio y
abarca a muchos más sujetos pasivos. Eso debe ser motivo suficiente
para que gobiernos y sociedad civil, articulen esfuerzos profundos,
coordinen acciones, así como planeen estrategias no solo para el
combate, sino aún mejor para la prevención y la reeducación sobre el
tema de violencia.
Según datos oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan
solo en 2023 se tiene registro de 426 asesinatos en mujeres, por lo
que en nuestro país se encuentra en el 2º lugar en América Latina y
12º a nivel mundial, y esto con toda seguridad debe ser un aspecto
alarmante, como alarmante también no ponerle “el foco” a las demás
violencias y atender esto en una dimensión mucho más seria.
Por ello, la pregunta: ¿Qué se ha dejado de hacer, o qué ha faltado,
para que en pleno Siglo XXI, que estamos abiertos al mundo, ligados
indiscutiblemente a la era de las comunicaciones, como nunca antes,
con la información a la velocidad de la luz y no poder alcanzar
sociedades más justas, libres de todo tipo de violencia incluida por
supuesto la de género?
La reflexión, desde el activismo de quien escribe, nos debe conducir,
estimados lectores, a visualizar varias cosas:
Uno.- Que la violencia, es una cuestión de salud pública, pero también
de seguridad y derechos humanos de las personas a una vida en
armonía y en paz, que le permite su libre desarrollo y plena dignidad,
por lo que los gobiernos deben enfocarse en garantizar la paz y el
estado de derecho, la no violencia cerrando la brecha a la impunidad,
así como aplicando justicia a cada caso, y propiciando ambientes
seguros para todos.
Dos.- Atender las causas y el origen de la problemática, que en el
caso de la violencia de género y otras tipologías, es debido a causas
multifactoriales, entre las cuales: la pobreza, desigualdad, el
desempleo y falta de oportunidades, son cruciales y aunque no son
determinantes son caldo de cultivo para la violencia en cualesquiera
de sus expresiones.
Tres.- Desde la óptica del individuo y la persona, el tema es la
educación y los valores, que empiezan desde los hogares y robustece
en la escuela y centros educativos, propiciando relaciones de respeto
mutuo y consideración igual entre las personas y comunidades.
Esto sin duda, es una labor ardua, consciente, que implica el esfuerzo
decidido de todos, de gobiernos y organizaciones de la sociedad civil,
medios de comunicación, empresas, academia e incluso de la iglesia,
por eso consideramos que si queremos un mundo mejor, sin violencia
no es de 16, sino ¡365 días de activismo! ¿O Usted que opina?

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