Fui soldado de Francisco Villa,
de aquél hombre de fama inmortal,
que aunque estuvo sentado en la silla,
no envidiara la presidencial.
(Corrido popular)
Gracias a su actividad revolucionaria, Francisco Villa trascendió como el mexicano
más conocido mundialmente. Para los historiadores, su vida representa una inagotable
mina de oro, por la diversidad de enfoques temáticos para abordarlo. Dentro del corrido
popular, protagoniza la mayor cantidad de temas de este género musical. Respecto a la
cinematografía, el Centauro del Norte aparece en varias de películas y se mantiene como
uno de los personajes más taquilleros.
La narrativa literaria plasma su vida en sorprendentes novelas y cuentos
históricos. En el aspecto de las artes plásticas y fotográficas, es considerado tema de
inspiración para grandes artistas del pincel y la cámara. Sobre cuestiones de culto, desde
hace más de una centuria su imagen se venera a través de estampas, fotografías,
esculturas y veladoras. Más allá del realismo mágico, el revolucionario es figura esotérica
con poderes curativos y bálsamo en situaciones complicadas

Francisco Villa.
Desde un enfoque histórico, en Tamaulipas Pancho Villa dejó huella declarándole
la guerra a los carrancistas. Por tal motivo durante ese período ser villista en esta entidad,
significaba nadar contra corriente en un territorio lejano al control del Centauro del Norte.
Más todavía porque los principales revolucionarios tamaulipecos, desde principios de
1913 simpatizaron con Venustiano Carranza. Es decir, se afiliaron a un proyecto acorde a
sus intereses económicos y sociales. Lo mismo en el resto de las entidades de noreste
mexicano, donde el ejército constitucionalista se fortaleció en su conjunto y cantidad de
sus miembros, potencialmente superior a sus oponentes.
Contra Carranza y Eulalio Gutiérrez
Para explicar el villismo en Tamaulipas, vale mencionar el contexto de la
Convención de Aguascalientes a finales de 1914, donde las facciones revolucionarias
desconocieron los mandos de Venustiano Carranza y Francisco Villa jefes de los ejércitos
Constitucionalista y División del Norte, respectivamente. Las sesiones celebradas en el
Teatro Morelos, se convirtieron en la arena campal porque los generales y algunos civiles,
no lograron dirimir los problemas de estos caudillos norteños. En resumidas cuentas, en la
búsqueda del interés y unidad nacional, los delegados de las facciones eligieron a Eulalio
Gutiérrez presidente provisional de México.
Estaba claro que Villa y Carranza eran irreconciliables y no tardó mucho tiempo
para que fijaran su postura contra Gutiérrez, iniciándose la guerra entre convencionistas,
zapatistas, villistas y constitucionalistas. La coincidencia entre Emiliano Zapata y Villa era
muy clara, sin embargo Zapata concentró su lucha por la tierra en Morelos, Puebla,
Guerrero y Estado de México. Villa en cambio se replegó a Chihuahua donde instaló su
cuartel, logrando imponer temporalmente el control político y militar en Coahuila,
Chihuahua, Durango, Nuevo León y San Luis Potosí.
Por su parte, don Venustiano Carranza abandonó la capital del país y fijó sus
operaciones en Córdoba y el puerto de Veracruz. Eulalio Gutiérrez, paisano y ex
correligionario de Carranza abandonó la Ciudad de México y se trasladó al norte donde
renunció a la presidencia, después de permanecer menos de seis meses en el cargo.
En este impredecible escenario, apareció la figura del general tamaulipeco Alberto
Carrera Torres, quien desconoce a Venustiano Carranza a través de un decreto donde
argumentaba: “Cesan desde esa fecha de ser Presidente y Vicepresidente de la Junta
Suprema Ejecutiva de la Nación los señores Venustiano Carranza y José María Maytorena
por corresponder estos cargos, a los que los desempeñan en la Honorable Convención de
Aguascalientes a los que reconoce como soberana, para todos los asuntos políticos de la
nación…”
Victoria Durante el Villismo
Entre 1910 y 1915 Ciudad Victoria era una de las capitales del noreste que
mantenía niveles demográficos estables, entre 15 mil y 17 mil 861 mil habitantes
aproximadamente. En ese lapso despacharon 7 presidentes municipales, entre ellos José
Ángel Castillo, José Pier, Rudecindo Montemayor y otros. En sus alrededores existían
numerosas haciendas y ranchos; mientras el comercio estaba dominado por migrantes
españoles. Además, contaba con un teatro, hospital, Instituto Científico y Literario y una
Escuela Normal, donde atendían a los jóvenes en su preparación escolar.
Para entonces, el ferrocarril de la Línea del Golfo Monterrey-Tampico era el
principal medio de comunicación. Respecto a su estructura urbana se componía de
callejones, avenidas, bancos y grandes edificios construidos durante el porfiriato. Por la
calle Hidalgo predominaban hoteles, cantinas, comercios, residencias y un modesto
tranvía de tracción animal que transitaba entre El Parián y la Estación del Ferrocarril con
un ramal a la Hacienda de Tamatán y La Pedrera. Para abastecer la demanda de agua de
sus habitantes, existían dos acequias que usaban para regar las numerosas huertas de
árboles frutales, plazas y parcelas.
En cuanto al divertimiento de los victorenses, se entretenían asistiendo a bailes
amenizados con orquestas de la localidad. Lo mismo se presentaban obras dramáticas y
funciones de circos en el Teatro Juárez y plazas. Los anuncios de las funciones aparecían
en el periódico El Contemporáneo dirigido por Carlos González Tijerina; mientras el
empresario artístico local era don Santos Caballero, dueño de una imprenta y pariente del
General Luis Caballero. Entre algunos de los espectáculos ofrecidos a mediados de 1915
destaca la Gran Compañía de Dramas y Zarzuelas, encabezada por los artistas españoles
Victoria Sala y Leopoldo Ortín.
Las estadísticas de 1911 señalan que comparada al resto de los Distritos Políticos –
norte, sur y cuarto distrito-, en la capital tamaulipeca el radicaban mayor número de
sastres y talabarteros -50 y 12 -. Para 1915 habían dejado de circular los periódicos El
Cauterio y Tamaulipas. Algunos maestros de aquella época eran Zenón Araujo, Teodosia
Castañeda, Silverio Zamudio, Ramona González, Alfredo Uruchurto y Lauro Aguirre, quien
ese año lamentó la pérdida del ciclo escolar a causa de la incursión villista en la capital y
otras ciudades de la entidad.
Los Carranclanes de Tamaulipas

Pablo González y Carrera Torres
Ante un escenario de guerra en manos del ejército constitucionalista, desde su
cuartel de Monterrey los generales Francisco Villa y General Felipe Ángeles acariciaron la
idea de apoderarse militarmente del noreste mexicano. Respecto a Tamaulipas toparon
con hueso porque en dicho territorio, existían contingentes bien organizados por los
generales César López de Lara, Luis Caballero, Emiliano P. Nafarrate, Fortunato Zuazua,
Maclovio Herrera y numerosos militares coahuilenses y nuevoleonenses al mando del
general Pablo González, Comandante del Ejército Constitucionalista del Noreste.
Era claro que los líderes del movimiento villista surgido contra Carranza, activaron
la guerra en diferentes partes del país. Por ello planearon apoderase de las entidades
noresteñas, sobre todo Tamaulipas porque a diferencia de Nuevo León y Coahuila, había
ciudades relacionadas con aduanas, ganadería, comercio, puertos, tráfico de armas y
petróleo. Hablamos de Nuevo Laredo, Matamoros y Tampico pero sobre todo la capital
Victoria, sede de los poderes políticos y punto geográfico estratégico para desplazarse a
los cuatro puntos cardinales. Por todo esto y más, Pancho Villa con su invencible División
del Norte anhelaba demostrar su poderío ante sus principales enemigos, apertrechados
en Tamaulipas.

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