El “Domingo de Resurrección” revisando el menú cinematográfico del portal Netflix,
me encontré con el título “La Cabaña” (2017), del director Stuart Hazeldine,
sustentado en la novela homónima de William Paul Young y filmado en Vancouver,
Canadá, durante 2015.
De acuerdo con el nombre del filme, cavilé que estaría relacionado con el género
de terror, pero cuál sería mi sorpresa, que al escudriñar en la segunda secuencia
temática, Sam Worthington, quien da vida a “Mackenzie Phillips” y su esposa “Nan”,
interpretada por Radha Mitchell, comienzan con un viacrucis familiar.
La trama nos lleva a Oregón, Estados Unidos, donde “Mackenzie” realiza un viaje a
un lago cercano al lado de sus tres vástagos, no obstante en un pequeño descuido,
sobreviene la extraña desaparición de su menor hija Missy y la inevitable y dolorosa
muerte, por lo que este trágico evento trastocó la felicidad familiar.
Años después “Mackenzie” recibe una carta divina, que lo invita a visitar la cabaña
donde fue encontrada muerta la menor, de tal forma que decide regresar a ese sitio
que lo atormenta por tan significativa pérdida, portando una pistola con el propósito
de acabar con el responsable de este secuestro.
Ya adentro de “La Cabaña” empieza a despotricar y despedazar esta casucha, sin
embargo en un parpadeo aparece un joven apuesto quien representa a Jesús (Hijo
de Dios), y él le dice que Dios (Papá de Jesús) quiere conocerlo y cuando se
aproxima al bello paraje, interviene Sarayú (mujer) quien simboliza al Espíritu Santo.
En el primer diálogo que sostiene Mackenzie y Dios, quien es personificado por la
actriz Octavia Spencer, Worthington le reclamó al altísimo por qué no impidió este
asesinato y ella le contestó “qué en ocasiones, nadie puede evitar dichos sucesos”,
lo que sí aseguró Dios, es, “qué quién haga el mal un día pagará las consecuencias”.
Mediante una serie de conversaciones detonantes entre Mack Phillips, el Hijo de
Jesús, Dios y el Espíritu Santo, estos últimos encuentran que Mackenzie es un
hombre enfadado y resentido con el Creador y con el universo, por lo que a través
de escenas poderosas, él empieza a desvelar y desandar su pasado
En una charla memorable de la película grabada en una enorme cueva, Alice Braga
que representa a “La Sabiduría”, quién inquiere a Mackenzie, sobre la forma de
juzgar a los demás por sus errores, filosofías, estilos de vida, color de piel, etc., y
en ese instante “La Sabiduría”, trae a los hijos de Mack a escena.
“La Sabiduría” refirió “aquí están tus hijos, te doy la opción de elegir, cuál te quito”,
entonces Mack continuó “por qué me pones en esa disyuntiva, si a los dos quiero”,
y citó La Sabiduría”, “sí de verdad los quieres, debes demostrarlo y no vivas llorando
por tu hija ausente, cuando a ellos que los tienes, no les da tu tiempo, ni tu cariño”.
La tarea más compleja de los humanos es reinventarse, renovarse y reciclarse, no
es sencillo trabajar desde la plataforma del amor, de la humildad y del perdón, hay
que recordar que para tener una existencia plena, hay que olvidar los rencores y
resabios, y “debemos darlo todo, sin esperar nada a cambio”.
El mensaje de esta película cristiana sería, dedicar tiempo a nuestros seres
queridos, escucharlos, darles amor y confianza, no esperar pasar un momento
borrascoso para reprochar a “Dios” y buscar culpables de los fracasos y sinsabores,
“a veces, pretendemos ser los jueces más severos de una situación y de los demás”.
La invitación es a que cualquier persona debe soltar a su ser amado ya fallecido,
para que este pueda llegar a su sitio de reposo, de igual modo, que el ausente tenga
la posibilidad de ingresar a esa puerta en donde no hay dolor, denominada el
paraíso y en donde encontrará el descanso eterno.
Una vez transcurrido este proceso sanador, el personaje de “Mackenzie” en el filme
despierta y vuelve con su esposa Nan e hijos (tienen un muchacho y una jovencita),
entretanto los amigos y conocidos de Mack Phillips, ya notan a un padre más feliz,
contento y amoroso, miran a un ser transformado y que cambió desde el corazón.
Facebook: olimpobaezcedillo Twitter: @guiadelbien







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