El gobierno federal impulsó el gasto en el último año del presidente López llevando
al máximo en 30 años el déficit presupuestario, de acuerdo con el paquete que
Hacienda presentó para su discusión en el Congreso. El déficit presupuestario
aumenta de 3.3% a 4.9% del PIB. El déficit presupuestario del sexenio había sido
totalmente manejable. En 2019 tuvo déficit de -1.6% del PIB; para 2020 de -2.7%
del PIB, para 2021 de -2.9% del PIB; para 2022 de -3.2% del PIB; para 2023 de –
3.3% del PIB. Ahora salta a -4.9% del PIB. El triple de lo presentado el primer año
de gobierno.
Hemos tenido menor ingreso petrolero y el gasto corriente se ha incrementado. En
el Presupuesto hay grandes ganadores, como la Sedena con Tren Maya o la Marina
con Corredor Interoceánico, pero el gasto no se va a inversión, sino a gasto
corriente. La reducción a gasto en salud es espeluznante, de más del 50%. En su
último año, el presidente López va por gasto corriente, manteniendo el gasto social
como prioridad el Programa de Adultos Mayores. Así que el déficit se refiere más a
un gasto social, clave para un año electoral.
¿Dejamos la prudencia fiscal atrás? Por un lado el gobierno mantiene un bajo nivel
de deuda/PIB para cerrar el sexenio en 49.4% del PIB, pero el déficit prende alertas
amarillas sea sobre las presiones en finanzas públicas que va a heredar el gobierno
al siguiente gobierno (gasto en pensiones sin sustento financiero; el enorme gasto
en la deuda de Pemex) Puede suceder, como confirman algunos analistas, que las
agencias calificadoras no vean bien este déficit presupuestario, estimando que
puede traducirse en mayor deuda o mayor presión en las finanzas públicas y puedan
decidir revisar la calificación crediticia del país
El Presupuesto 2024 no incluyó sorpresas. Aumenta el presupuesto a la Secretaría
de Energía por apoyo a Pemex y a Dos Bocas, que aún no refina petróleo; a la
Secretaría de la Defensa Nacional, que además de terminar el Tren Maya con un
costo que ya duplicó su proyección original, tiene que mantener el subsidio al AIFA
y recibir 8,300 mdp para Mexicana de Aviación, y eleva a 727,000 mdp el gasto a
programas sociales.
El presidente saldrá cargado de honores por sus brillantes obras, sin embargo, muy
limitadas para el crecimiento económico del país y para mejorar servicios terciarios
que arrojan importantes divisas al país. Tuvo la oportunidad de construir, detener la
corrupción, acotar al crimen organizado, pero políticas sin resultado se comieron
sus seis años de mandato.

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