Usurpa el país, un pueblo aventurero,
y nuestro fértil Norte se convierte
en teatro de exterminio, guerra y muerte,
del norte suena y blandece el acero.
PMG/diciembre/26/1846/
A finales de 1846, durante la Guerra de Invasión Estadounidense, el gobierno de
Tamaulipas y los pobladores de Ciudad Victoria vivieron un lamentable episodio,
relacionado con la defensa de la soberanía nacional. EI incidente principió el 24 de
diciembre en plena navidad, cuando alrededor del mil soldados de caballería capitaneadas
por el general Manuel Romero, arribaron procedentes de Tula. Cosas del destino, en esos
momentos claves el militar, evitó enfrentarse a las tropas estadounidenses que se
encontraban cerca de la capital tamaulipeca.
Sobre dicho asunto, el General de División Gabriel Valencia aclaró las causas por las
que debieron retirarse cuatro días más tarde, por órdenes estrictas del Exmo. Sr. General
en Jefe Antonio López de Santa Anna. Con esta decisión, probablemente se perdió una
ventajosa oportunidad para vencer al enemigo. En ese contexto, el 29 de diciembre de
aquel año, desde muy temprana hora se apreció a la entrada de la población un
importante movimiento de tropas norteamericanas, encabezados por el General Brigadier
Quilman quien tomó la capital tamaulipeca.
Varias horas antes de celebrarse el año nuevo, los victorenses lamentaron el
escenario incómodo, porque consideraban que en ese momento debían ocuparse de los
tradicionales festejos navideños. En medio de todo esto, durante el transcurso del
mencionado día, el general acompañado de 2 mil trescientos hombres de infantería y cien
de caballería, invadieron la Plaza Principal sin que nadie pusiera resistencia.
Una vez formada la tropa en la explanada pública, los jefes norteamericanos
invitaron a ciudadanos notables del lugar -comerciantes, hacendados y clero- a sumarse a
la causa invasora. De manera humillante, a las once y cuarto de la mañana “las fuerzas
vivas de la localidad” se integraron a la ceremonia cívica donde los invasores presentaron
armas y lo más patético sucedió cuando “…al frente de su plana mayor y jefes, se
enarboló la bandera americana en lo alto de la azotea de la casa del padre Garza García
donde el Congreso tenía sus sesiones…”
Mientras los oficiales instalaban una guardia de soldados custodios del pabellón;
las tropas prepararon sus carros para desfilar por las calles principales, rumbo al Potrero
de Tamatán. Al llegar a la casa de Treto en Aranjuez, instalaron su campamento de
manera estratégica cerca del camino de la Sierra Madre. El día 31 vísperas del año nuevo,
200 soldados regresaron la plaza, apoderándose de la residencia de Vital Fernández,
actualmente Hotel Los Monteros.
Al día siguiente, los invasores colocaron cuatro piezas de artillería en la Plaza del
Mercado, mientras 200 infantes gringos se distribuyeron estratégicamente en las faldas de
la Sierra Madre, después de ser explorada por ingenieros. Durante casi dos semanas, sin
que nadie los molestara, los soldados deambularon con tranquilidad las calles.
El Gringo Taylor Llega a Victoria

Uno de los partes de guerra, menciona que la mañana del cuatro de enero llegó a
Victoria el General Zacarías Taylor procedente de Monterrey. Traía a su mando mil 800
infantes, 200 caballos, cuatro cañones y 600 carros. El militar transitó por la plaza con sus
hombres; saludó a la bandera de las barras y estrellas y enfiló rumbo a El Sabroso cerca de
Pajaritos. Por lo visto, ni conservadores ni liberales alzaron la voz en protesta por la
invasión.
Aquellos momentos, fueron un día de campo para el ejército norteamericano
quienes portaban uniforme verde y polainas de lona. Ese mismo día por la tarde, llegó el
general Patterson procedente de Matamoros acompañado de mil infantes, 600 caballos,
tres cañones y 300 carros. El contingente acampó en la Vega de Tío Bruno por el rumbo de
Pajaritos.
Mientras tanto el gobernador Fernández quien no defendió su casa familiar menos
el territorio tamaulipeco, a partir del 28 de diciembre salió rumbo a Tula, donde estableció
temporalmente los poderes del estado. Al mismo tiempo, abandonaron Victoria cientos
de victorenses cautelosos de exponer su integridad física ante la amenaza de un
inminente ataque.
De los pocos oponentes a la invasión que registra la historia en Tamaulipas, figura
el Capitán Mariano Paulín, quien fue perseguido por los norteamericanos el 5 de enero
mientras comandaba una guerrilla cerca de Victoria. Ese mismo día, los extranjeros
enarbolaron dos banderas más en las alturas de la Sierra Madre Oriental.

Durante la estancia en Pajaritos, se presentaron pleitos y discusiones violentas
entre la tropa de Taylor. Algunas resultaron trágicas y murieron dos soldados. En
consecuencia, el 6 de enero de 1847 los altos mandos americanos ordenaron el
fusilamiento de varios compañeros que los habían asesinado. Fuera de esto, según el
registro eclesiástico sobre fallecimientos, durante la estancia del ejército estadounidense
en Victoria no se consignan muertes por arma de fuego. En cambio, abundan los decesos
de párvulos por fiebre y gastroenteritis; mientras Paula recién nacida, murió de “Ojo”.
En resumen, los primeros días de enero del año 47 fueron de bastante ajetreo para
el ejército norteamericano en Victoria. El 7 continuó el arrivo de soldados y carros
originarios de Matamoros. Por ejemplo el 8 salieron cerca de un centenar de jinetes de
caballería rumbo a Llera. El 9 fue fusilado un soldado en el campo de Tamatán. El 10 se
celebró un Consejo de Guerra para juzgar un Capitán y un Sargento desertores en
Labradores. Entre el 13 y 16, inició el éxodo del ejército por diferentes rumbos.
Uno de los primeros oficiales en abandonar Victoria por el camino de Santa Rosa y
Pastores fue el general Twiggs, con 2 mil quinientos hombres a su mando. Los días
siguientes salieron los generales Patterson y Quilman con la 3ª Brigada. En tanto, Taylor se
dirigió a Monterrey con 8 cañones, cien caballos, una compañía de infantería y los
artilleros que la conformaban. Bajo esas circunstancias el general Scott evacuó Tampico;
decisión a la que se opuso Taylor.
¿Quiénes eran las autoridades gubernamentales que en esa época permitieron el
embate norteamericano? Desde luego el gobernador Francisco Vital Fernández y los
diputados José Núñez de Cáceres, Lorenzo Cortina, Eleno de Vargas y José Ignacio Saldaña,
quienes para defenderse de la invasión, únicamente solicitaron al gobierno federal armas,
municiones y compostura de caminos para facilitar el traslado de la artillería. Otra de las
acciones fue la emisión de un decretó para la creación de la Guardia Nacional.
Para colmo de males, en esos días surgieron rumores y noticias desalentadoras.
Por ejemplo, en Tampico afirmaban que en Ciudad Victoria cierto funcionario se había
pronunciado a favor de que Tamaulipas se separara de México y anexara a los Estados
Unidos. “…por mi arte no doy crédito a la noticia, a pesar de los antecedentes que tengo
que no faltan traidores que trabajan por la realización de dicho plan.”

Mientras tanto, Taylor se trasladó con sus tropas nuevamente a Monterrey. Entre
sus recuerdos en Tamaulipas, destaca la presencia de los músicos Henry Chadwik y Charles
Grobe, autores de la Gran Marcha Matamoros (para piano) y el Vals Matamoros. En una
de las partituras se muestra una viñeta del general Zacarías Tayor’s a montado a caballo y
un cañón que apunta hacia ellos. Dicho militar indica con su espada el cruce del Río Bravo,
hacia tierras mexicanas.
Por su parte el vals/polka para piano, está dedicado a Mary A. L. Porter. Grobe
(1817-1879), considerada una brillante compositora estadounidense de mediados del
siglo XIX. Sus creaciones, destacan aspectos patrióticos y milicianos de aquella época. En
1848 escribió Marcha Buena Vista, en recuerdo a La Batalla de la Angostura cerca de
Saltillo. Ese mismo es autora de La Marcha del General Taylor’s y el vals/polka: Monterrey.
En una de las partituras incluye la tonadilla mexicana El Perico, interpretada por las
bandas militares al servicio del general Antonio López de Santa Anna, de quien se tiene
memoria por su importante triunfo de las tropas mexicanas sobre los estadounidenses.
Fuentes: Periódico Oficial del Estado de Durango El Registro Civil/02/04/1847; El
Monitor Republicano/01/02/1847; El Monitor Republicano/10/15/1847; EL Monitor
Republicano 07/20/1849;

Discussion about this post