Estados Unidos, 14 de agosto del 2023.- Científicos de la Universidad Estatal de Ohio y la Universidad de Ciencia y Salud de Oregón han realizado un experimento con macacos que podría abrir un nuevo camino en el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol en humanos. La investigación ha sido publicada en la revista Nature Medicine.
El trastorno por consumo de alcohol es una condición médica que hace difícil para la persona controlar su consumo de alcohol, llevando a problemas sociales, laborales y de salud. Aunque existen diferentes niveles de gravedad, actualmente no hay tratamientos enfocados en los cambios cerebrales causados por el consumo excesivo de alcohol.
En el experimento, los científicos utilizaron una forma de terapia génica, que es una técnica experimental que cambia la información genética dentro de una célula para tratar una enfermedad. En este caso, se centraron en una proteína llamada GDNF, que ayuda en la función de las neuronas que producen dopamina, una sustancia química del cerebro que produce bienestar.
Ocho macacos rhesus fueron utilizados en el experimento. A cuatro de ellos, los científicos les transfirieron un gen especial directamente en una parte del cerebro. Después de este procedimiento, el consumo de alcohol en estos cuatro animales disminuyó en más del 90% en comparación con los otros cuatro macacos que no recibieron el tratamiento.
“El consumo de alcohol se redujo casi a cero”, afirmó Kathleen Grant, una de las científicas del centro de Oregón. Los monos incluso optaron por beber agua y evitar por completo el alcohol.
Este enfoque de terapia génica busca tratar los cambios en la función de la dopamina en el cerebro causados por el consumo crónico de alcohol. Los hallazgos sugieren que esta terapia podría prevenir recaídas en personas con trastorno por consumo de alcohol sin requerir tratamiento a largo plazo.
Sin embargo, es importante señalar que el tratamiento involucra cirugía y podría limitarse a aquellos con formas graves del trastorno y para quienes los tratamientos convencionales no han funcionado. Aunque los resultados son prometedores, aún se requieren más investigaciones y pruebas antes de que pueda considerarse como una opción de tratamiento en humanos.

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