La doctrina nacionalista, fue un tema de discusión en México desde mediados del
siglo XIX. En aquel entonces, los argumentos se centraban en la economía y rechazo de los
extranjeros radicados en este país. Para la mayoría de sus simpatizantes, se trataba de una
doctrina defensora del patriotismo, autonomía, integridad, mexicanismo y rechazo al
colonialismo. En medio de todo esto, debemos considerar los agravios históricos con
motivo de las guerras de independencia contra España, Estados Unidos y Francia. Pero
sobre todo, adentrarnos en el contenido de los Tratados de Viena en 1815: “Que cada
pueblo diverso sea autónoma, y que se constituya vigorosamente en una nacionalidad
distinta.”
De acuerdo a un editorialista del periódico El Pueblo, la Constitución promulgada
por Venustiano Carranza, ayudó para que la Secretaría de Gobernación se “…ciñera a la
Ley escrita y obra como arreglo a un criterio óptimo de nacionalismo puro -dando a este
vocablo su más lato y generoso sentido-…” en referencia a la soberanía de los estados. (El
Pueblo/septiembre 4/1918). En este caso, la política en defensa del mexicanismo empieza
a desarrollarse precisamente después de la Revolución Mexicana, con el deslinde
imperialista que Carranza menciona en su discurso pronunciado en Matamoros,
Tamaulipas.
La respuesta de políticos, intelectuales y periodistas liberales de aquellos años
sobre el tema, fue clara. Señalan que debía purificarse de influencias extranjeras, sin
renegar las costumbres de la patria: “…de nuestro modo peculiar de ser; buenos o malos;
así somos y hemos de ser siempre. La imitación de los extranjeros sólo nos llevará a la
cursilería. Nos convertiremos en gentes híbridas a quien todo el mundo despreciará, pues
no podemos ofrecer a la civilización y a la humanidad una nueva nota, pura y límpida de
intenso nacionalismo.” (Periódico El Pueblo/febrero 10/1919).
El anti extranjerismo y dominación económica, se convirtieron en temas cotidianos
de quienes, cobijados en la bandera tricolar defendían la no intervención de la patria
cobijada en el nacionalismo. Los ejemplos son numerosos, sobre todo los referentes al
expansionismo de los Estados Unidos en México a través de haciendas agrícolas,
industrias, plantaciones tropicales, petróleo, minería, ferrocarriles y otros rubros. Por tal
motivo, el discurso se enfocaba contra la dominación económica. A la vez, exigían al
gobierno arrebatar las riquezas nacionales de manos extranjeras.
Así las cosas, durante las primeras décadas del siglo XX arreciaron en México las
campañas contra las colonias yanquis, chinas, españolas, libanesas, italianas, palestinas y
sirias, radicados en entidades donde tenían presencia comercial, agrícola y económica.
Por ejemplo, en 1916 los capitalistas de Ciudad Victoria hicieron un llamado a las
autoridades municipales para frenar la migración de comerciantes chinos y árabes, porque
no correspondían a los intereses y progreso del pueblo. (El Contemporáneo/31 de
octubre/1916).
A todo esto, sumamos las campañas anti chinas promovidas por Plutarco Elías
Calles, las cuales repercutieron en el encarcelamiento y represalias de chinos
particularmente en Ciudad Mante, Xicoténcatl, Tampico y Ciudad Victoria.
Los gobiernos post revolucionarios hicieron del nacionalismo un arquetipo cultural.
Nacionalismo en el arte, educación, deporte, teatro, vestuario, comida, música, cine,
industria petrolera y comercio. En este sentido, vale remontarnos a 1931 cuando el
legislador y general Rafael E. Melgar acaudilló el Bloque Nacional Revolucionario de la
Cámara de Diputados y propuso la creación de la Campaña Nacionalista, vigente entre
1931-1935, durante la presidencia de Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez. Para
lograrlo buscó el apoyo institucional y corporativo de senadores, gobernadores,
presidentes municipales, cámaras de comercio, asociaciones agrícolas, líderes de opinión
y dirigentes obreros.
Respecto a Tamaulipas, en ese tiempo se vivieron momentos convulsos entre la
clase política. En ese contexto de fobias y luchas por el poder entre Emilio Portes Gil y el
Jefe Máximo Elías Calles, se desempeñaron de gobernadores del estado Francisco
Castellanos, Rafael Villarreal, Enrique L. Canseco y Marte R. Gómez. En cuanto a los
presidentes municipales de Victoria, destacan Fernando Gómez, Manuel Gómez Garza,
José Martínez Rocha y Melitón Rodríguez. Por su parte Napoleón Salinas, era dirigente de
la Cámara de Comercio, mientras Praxedis Balboa Gójon se desempeñaba de diputado
federal.
Bajo estas circunstancias, el gobierno tamaulipeco apoyó el “Día del Acercamiento
Nacional.” Además de emprender obras nacionalistas y patrióticas, el gobernador
Castellanos envió una circular a los presidentes municipales para crear comités y sub
comités locales Pro Acercamiento Nacional. De esta manera, se fomentaría entre los
tamaulipecos la comprensión, unión y acercamiento con el resto de los mexicanos, para
todos juntos contribuir a “… desterrar a los provincialismos, rencores, odios infundados
que existen, y el mejor desarrollo de nuestro comercio, industria, artes, deportes, etc…”
¿Es usted tamaulipeco…Adquiera un Radio Victoria?
En cuanto al tema comercial, en esa época se estableció en Victoria la Mueblería La
Malinche. El nombre lo dice todo, si nos remontamos al malinchismo. Es decir, a la
preferencia de lo extranjero y rechazo a productos y cultura mexicana. “¿Es usted
Tamaulipeco?, proteja la industria local; si no lo es protéjala también. Compre un radio
Victoria, a mitad de precio.” Es decir, lo mismo pero más barato. Para que no existiera
duda sobre el amor al terruño, la botica del profesor Arturo Olivares ofertaba el
Matagusanos Victoria.
Como parte de la estrategia nacionalista, las autoridades incluyeron el tema
durante los festejos cívicos y patrióticos. En este sentido, la campaña estuvo presente en
diversos festejos y actividades artísticos por ejemplo un festival que se realizó en el Teatro
Juárez, donde actuó la doctora Oirasor G. de L. González esposa del comerciante asturiano
ingeniero Alfredo L. González.
Del 3 al 10 de mayo de 1931 la Cámara Nacional de Comercio, publicó un
desplegado periodístico acerca de la Campaña de Prosperidad Nacional que comnprendía
una Semana de Consumo Nacional de grandes baratas y un concurso de escapartates de
artículos nacionales. “Es el esfuerzo de México, para beneficio de México, comprando lo
que México produce…Y coopere en la seguridad de que su cooperación es un beneficio
Nacional, porque cada peso invertido en productos nacionales, quede en México.”
Prácticamente el tema de la Semana de Consumo Nacional se posesionó del
comercio victorense. Sus promotores, en un afan de agraciar a las autoridades nacionales
divulgaron los pros y contras de la doctrina: “Mexicano, mientras tu consumas artículos
extranjeros, nuestras fábricas se cierran y nuestros hermanos se mueren de hambre. Sé
patriota y prefiere los artículos nacionales y ayudarás a solucionar la crisis y alejar el
hambre que amenaza tu propio hogar.”
Respecto a los extranjeros, también fueron incluidos en el mensaje: “Tú que has
participado nuestras dulces horas, ayúdanos en la Reconstrucción de nuestra patria,
consumiendo productos que se elaboran en nuestro México. Si consume artículos
nacionales, pronto verá aparecer la aurora de la Prosperidad en Nuestra Patria.” Incluso
algunos extranjeros de origen judío, como el propietario del Bazar Colón se sumaron a la
campaña nacional.
Sobre el cine, los productores y artistas mexicanos sumaron esfuerzos en la
película Pro-Patria (1932), exhibida en el Cine Obrero con la presentación personal del
actor y director chihuahuense Guillermo Calles. El reparto estaba integrado por Gabriel
Navarro y John C. Porter. Otra de las películas fue Águilas Frente al Sol, con fotografía de
Alex Phillips.
En el ámbito de la paridad de género se integró el Comité General de Damas
Nacionalistas, quienes solicitaron a sus agremiadas decir que los niños venían de París,
porque era una opinión anti patriótica. Era preferible comentar a sus hijos más pequeños
“…que pronto llegaría un nuevo hermanito de Michoacán o de otros lugares del país.”
La campaña gubernamental nacionalista, adquirió un nuevo enfoque con el arribo
del presidente Lázaro Cárdenas del Río, quien rebasó la promoción de los elementos
culturales de identidad. Dentro de su proyecto político, se implementó la educación
socialista; nacionalizó los ingenios azucareros; expropió el petróleo a las compañías
extranjeras y reactivó la reforma agraria en el país.



El Heraldo/mayo 5 de 1931/; periódico El Gallito/marzo 30 de 1934; El Gallito/8 de enero
de 1933; El Gallito/8 de enero/1933; Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas/marzo
7/1931.

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