Después de la pandemia, viene la calma o cuando menos, esos esperamos
millones de mexicanos, que no nos definimos como chairos o fifís, eso
esperamos también del gobierno, que su letargo y aferramiento se
irrumpido y de señales de querer a México con seriedad y patriotismo.
El gobierno de la republica, atraviesa por 3 severas crisis, primero en
salud publica, originada por la Pandemia del Covid-19, y su datos oscuros
que no convencen a ningún especialista en la materia, y dejan muchas
interrogantes a la población, en cuando a sus resultados y se los números
son reales, o se esconden los otros datos.
Las desgracias se usan para muchas cosas, Japón y Alemania, aprendieron
de sus errores y después de la segunda guerra mundial, se convirtieron en
motores económicos del mundo; resurgiendo desde la cenizas como el
Ave Fénix.
La situación sanitaria esta en su punto más álgido, este semana mayor, se
espera que sea la peor en la propagación en la pandemia y el COVID-19, y
la subsecuente, donde se cuenten los daños de esta curva de contagio, que
aun no se sabe, hasta donde llegara, como pasa en los Estados Unidos, que
se estima, que aporte la mayor cantidad de muertos y el mayor número de
infectados en el mundo, superando a los países europeos y a la misma
China origen del mal.
Pero en México, si no se realizan pruebas, no habrá infectados, y entonces
surge una interrogante ¿son reales los datos dados a conocer por el
gobierno federal? ¿en realidad México, es superior en salud pública, a
Estados Unidos? Y la pregunta del millón ¿por qué México, vendió
insumos médicos a China, en plena crisis? Y luego los tuvo que volver a
comprar a un precio más elevado.
Si los datos son inciertos, entonces las aseveraciones de los expertos, son
ciertas, el país, cuenta en este momento, con más de 30 mil casos de
Covid-19, eso se da de un calculo exponencial, de los números reales de 3
mil.
Pero si pegamos a la crisis de salud, la económica, esa que hace estragos
en todo la población, y que el presidente trata de salvar con ayuda social a
los huevones y adultos mayores, de seguir con sus proyectos inviables de
inversión, y de ser el presidente del mundo, que el universo no entiende.
El modelo para seguir en esta economía, no será copiado por ningún país,
de eso téngalo por seguro, se equivoca el presidente en su afirmación,
porque durante décadas, a quedado comprobado, que mantener ilusiones,
no genera empleos, y tarde o temprano acaba con el dinero de todos.
Si nos metemos a la historia, todos los gobiernos populistas, tarde o
temprano han sido echados por sus mismos ciudadanos a la fuerza y
aborrecidos por siempre; la historia se repite donde han surgido estos
tipos de liderazgo, y para muestra Venezuela, Nicaragua, y países
europeos, como Francia e Inglaterra.
Pero eso no lo es todo, la gobernanza como tal, se ha perdido, el
paralelismo, que debería de existir en el crecimiento se ha perdido,
porque Andrés Manuel, ataca y sobaja a los empresarios, a los que les pide
dinero y luego los exhibe y maltrata en medios de comunicación, y al que
no está de acuerdo con el y sus ideas, los hostiga, a través de la unidad de
inteligencia financiera y el mismo SAT.
La tormenta perfecta se está dando, la parálisis empresarial, y la pérdida
de empleos, por el coronavirus, será el punto de quiebre de esta
transformación, y los números están ahí y la popularidad del presidente
está por debajo de 50%, y apenas a un año y medio de su gobierno. Sin un
plan de rescate, y aferrado a sus ideas, el presidente tiene en este
momento una de las peores crisis económicas de México en tiempos
modernos, superando aquella de 1994, con Ernesto Zedillo.
El tipo de cambio, la baja del petróleo, y los aumentos en gasto social, no
van de la mano, si no se produce y no se es productivo, muy difícil salir
adelante y generar riqueza, que lleve a mejores condiciones de vida a la
población, pero eso parece que el presidente aún no entiende.
Por si fuera poco, la tercera crisis, se da en lo político, donde si se genera
un espacio, inmediatamente se llena, en México, no es al excepción,
Marcelo Ebrard, ocupa el cargo en tres secretarías, como la de Economía,
Gobernación y la misma Cancillería, porque sus pares en esas posiciones
son de ornato, y el presidente ni los toma en cuenta.
Los aliados políticos de AMLO, le han empezado a saltar, Romo, Scherer,
Arturo Herrera, están al borde del precipicio, y la presión sobre ellos, es
pesada, y los sectores empresariales puchan con todo, para que Herrera
convenza al presidente de sus errores, cosa que parece imposible.
Pero la gobernanza no se pierde solo cambia de manos, los espacios
políticos, son llenados por alguien más, en este momento, los carteles de
la delincuencia, y los opositores al sistema, están en su mejor momento,
demostrando a 33 millones de mexicanos, que su error de voto, queda
más que claro, en estos momentos difíciles para el país.
Si el poder político, no se comparte, entonces que una pregunta cae como
anillo al dedo ¿quién tiene el poder político en México, en este momento?
La carta de Dante Delgado, al presidente es un vivo ejemplo, de la crisis
política que se vive.
Al tiempo







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