Peubla, 25 de mayo.- El Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred) ha elevado el semáforo de alerta volcánica del Popocatépetl a Amarillo Fase 3, generando preocupación entre la población y la movilización de Protección Civil. La decisión se basa en el incremento de la actividad del volcán, con explosiones de material magmático y gases que se han prolongado durante horas en las últimas semanas.
Hugo Delgado Granados, investigador del Departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica de la UNAM, explica que se ha observado un incremento en la actividad volcánica debido al ingreso de un cuerpo de magma desde zonas profundas hacia el edificio volcánico. A pesar de este aumento, Delgado enfatiza que los niveles se mantienen dentro de los límites conocidos desde 1994, cuando el Popocatépetl despertó de su largo sueño.
La elevación a Amarillo Fase 3 implica una revisión exhaustiva por parte de la Coordinación Nacional de Protección Civil de las rutas de evacuación, los albergues y otros aspectos logísticos para preparar a las comunidades cercanas ante un posible incremento adicional en la actividad volcánica y una eventual evacuación. Aunque no se trata de una emergencia inmediata, se insta a la población a estar atenta a las comunicaciones oficiales y a conocer los protocolos establecidos por las autoridades.
Los principales riesgos asociados a las explosiones vulcanianas del Popocatépetl son la caída de ceniza y los proyectiles balísticos. La ceniza puede ser transportada por el viento a largas distancias, mientras que los fragmentos de roca expulsados por las explosiones pueden caer en un radio de cinco kilómetros alrededor del cráter, pudiendo causar incendios. Se enfatiza la importancia de no acercarse al volcán y respetar la distancia de seguridad establecida en un radio de doce kilómetros.
Desde 1994, el semáforo de alerta volcánica ha alcanzado Amarillo Fase 3 en al menos cinco ocasiones. Las evacuaciones masivas de las poblaciones cercanas al volcán solo se han llevado a cabo en dos ocasiones, en 1994 y 2000, debido a la caída de ceniza y el aumento de la actividad volcánica. Aunque la situación es monitoreada de cerca, hasta el momento no se ha determinado la necesidad de una evacuación inmediata.
El Cenapred y Protección Civil continuarán vigilando de cerca la actividad del Popocatépetl y proporcionarán actualizaciones y medidas de seguridad a la población en caso de que la situación se intensifique. Se recomienda a los residentes en áreas cercanas al volcán estar preparados y seguir las indicaciones de las autoridades en todo momento.

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