Cdmx, 16 de mayo.- La nación africana de Sudán se encuentra en medio de un devastador conflicto que ha alcanzado el mes de duración, enfrentando al ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). Los combates, que estallaron el 15 de abril, han sumido a Sudán en un clima de bombardeos y explosiones, mientras dos generales rivales luchan por el poder en un conflicto que parece no tener fin y amenaza la estabilidad de países vecinos en la región.
Estos enfrentamientos entre el general Abdel Fattah al Burhan, jefe del ejército regular, y el general Mohamed Hamdan Daglo, líder de las FAR, han cobrado la vida de aproximadamente mil personas y han provocado el desplazamiento de alrededor de un millón de personas. La tensión ha alcanzado tal punto que el general Daglo difundió una grabación de audio en la que amenaza con juzgar y ahorcar públicamente a su oponente.
En respuesta, el general Burhan ordenó la congelación de todas las cuentas bancarias de las FAR, conocidas por su poder financiero. Los combates se concentran principalmente en Jartum, la capital densamente poblada con cinco millones de habitantes, y en la región de Darfur, en el oeste del país.
La población de Sudán se encuentra atrincherada en sus hogares, viviendo con temor a las balas perdidas. La falta de agua, electricidad y escasez de alimentos agrava aún más la situación. El sindicato de médicos de Sudán ha registrado 280 muertes y más de 160 heridos en los enfrentamientos ocurridos el 12 y 13 de mayo en El-Geneina, en Darfur. Testigos han informado de ataques aéreos y explosiones en un suburbio al este de Jartum.
En medio de este caos, se han llevado a cabo conversaciones en Yeda, Arabia Saudita, donde los representantes de ambas facciones acordaron la creación de “pasos seguros” para evacuar a los civiles y facilitar la entrada de ayuda humanitaria. Sin embargo, la cuestión del cese de las hostilidades se ha dejado para futuras discusiones.
Desafortunadamente, gran parte de la ayuda humanitaria internacional se ha interrumpido debido a la muerte de 18 trabajadores humanitarios y múltiples saqueos. Esto afecta gravemente a los 45 millones de sudaneses que dependen de esta asistencia incluso en tiempos de relativa calma. Aunque el Programa Mundial de Alimentos ha anunciado una distribución de alimentos en el estado de Al Yazira para los desplazados por los combates, los precios se han disparado, los alimentos se han cuadruplicado y la gasolina se ha multiplicado por veinte.
Los informes de derechos humanos indican que en Darfur hay francotiradores disparando a cualquiera que salga de su casa, y las personas heridas en los combates están muriendo sin atención médica adecuada. La región de Darfur ya había sufrido una guerra desde 2003 cuando el entonces dictador Omar al Bashir formó las milicias Janjaweed, compuestas principalmente por trib

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