Ni la Semana Santa fue motivo para que cesara la violencia y particularmente
la feminicida. Mujeres desaparecidas y encontradas muertas, son los sucesos
que se escuchan en diferentes partes de la Región del Norte de México, y de
hecho en todo el país. Pero es en los Estados muy prósperos, bendecidos por
la madre naturaleza, y privilegiada ubicación geográfica, foquito rojo en
violencia hacia las mujeres. Y eso, no es de ahora.
Ante trágicos sucesos, como el actual caso de una joven residente de Texas de
20 años, desaparecida en China Nuevo León y encontrada muerta en un rancho
hace apenas algunos días, identificada por su madre. Pero también el caso de
otra mujer que también se encontraba desaparecida, hallada en el lecho de un
conocido rio en ciudad Victoria, Tamaulipas son algunos de los lamentables
hechos que indican una grave crisis de seguridad y de violencia hacia las
mujeres.
Si a esto le sumamos, la larga lista de las desaparecidas, como las tres de
quienes hasta ahora no se sabe nada, solo que se dirigían a un mercadillo, en
la frontera Norte del país, qué decir de los emblemáticos casos de Debani y
María Fernanda en Monterrey el año pasado. Y esa larga lista continúa
acrecentándose, así como el “viacrucis” que viven los padres y familiares, a la
búsqueda de su familiar.
¿Pero dónde está la respuesta a este escabroso tema, con el que victimadas
las mujeres, lastiman a familias enteras, y agravian a la sociedad en su
conjunto?
¿Acaso más policías? ¿El combate frontal a la violencia de género? O de plano
¿Que no salgan de sus casas las mujeres? Aberrante, lo que se está viviendo
en el país con este asunto, partiendo que vivimos se supone en un país de
libertades, de derechos humanos, donde debe imperar el estado de derecho y
la justicia como bienes mayores.
Acabar con la corrupción, cero tolerancia a la impunidad y aún más “el que la
hace, la paga”, esto sabemos no ha sido tarea fácil, para ningún estado; sin
embargo por ende los esfuerzos deben estar centrados no solo en el combate,
sino mejor aún en la prevención de la violencia en cualesquiera de sus
modalidades. Y activar alertas y protocolos donde autoridades y ciudadanía
hagan equipo por entornos seguros para todos, incluidas las mujeres y las
niñas.
Necesario decir, que a nivel nacional, se registraron 947 delitos de feminicidio,
según información reportada por las procuradurías o fiscalías de las 32
entidades federativas. Cabe señalar que desde el año 2015, la tendencia de
feminicidios ha sido al alza; 2021 fue el más violento, con 980 casos
registrados.
Es cierto, que la seguridad es un asunto de estado, pero debemos comprender
el alcance y valor de la sociedad civil organizada, que a través de
organizaciones profesionalizadas, y personas en si mismas, así como la
participación comunitaria, pueden aportar positivamente a la lucha para
prevenir y atender esos lamentables sucesos.
¿De qué forma, se puede lograr que en nuestro país las mujeres sean libres de
violencia y con oportunidades para la paz? La cultura de la denuncia, es un
buen comienzo, así como la participación solidaria de los ciudadanos, tanto en
el reporte de hechos, hallazgos y toda información valiosa para el
esclarecimiento de hechos.
También el de auto cuidado las mujeres y el de cuidarnos entre todos nosotros,
no frecuentando lugares a ciertas horas, o exponiendo la integridad si no es
por una causa de fuerza mayor, tomar medidas de precaución y el
acompañamiento si este es necesario especialmente cuando estos tienen
algún tipo de desventaja.
Si no queremos más mujeres maltratadas, violadas o asesinadas, ante esto, la
disyuntiva: O nos ponemos las pilas como sociedad y el gobierno juntos, o
seguirá creciendo la ola de feminicidios, o prefiere elegir lo de ¿Qué no salgan
de sus casas las mujeres?
Pero dígame ¿Usted qué opina?
* La autora, es Doctorada Honoris Causa. Abogada, Catedrática, Escritora y
Conferencista. Ex candidata a Diputada Federal. Dirigente del H Colegiado de
Embajador de Buena Voluntad de la Organización Vive Mejor Ciudadano
Capítulo Global.

Discussion about this post