Este 29 y 30 de marzo, se está desarrollando la Cumbre por la
Democracia 2023, cónclave a instancia de los Estados Unidos y sus
aliados en Occidente, además de los paises bajos, Corea del Sur y
Zambia. Costa Rica, el país sede, que logra congregar a más de 120
países, incluido por supuesto México.
El tema, la democracia en la nueva era global. ¿Pero cuáles son las
implicaciones para México en este foro en el que el Presidente Andrés
Manuel López Obrador en el concierto internacional, ha dicho, tenemos
que alejarnos cada vez más del kratos sin demos? De las democracias
simuladas y mediatizadas, así como de la oligarquía con fachada de
democracia, tal cual lo pronunció AMLO.
Y la Cumbre por la Democracia, ¿Qué representa para nuestro país,
que si bien es cierto democrático en su régimen, con grado de
aprobación en la posición número 86 de 164 paises? Sabemos que la
percepción ante los ojos del mundo, es clave para las relaciones
multilaterales, las inversiones, intercambios comerciales y demás.
Sin embargo, a nuestro amado México, las calificadoras, lo ubican no
una “democracia deficiente”, sino entre el autoritarismo y la democracia,
esto nada casual, debido hasta cierto punto a la confrontación entre el
titular del Ejecutivo y “el cuarto poder”, donde desde luego no queda
fuera la polarización AMLO Vs Conservadores.
Pero, Usted estimado lector (a) que como una escribidora, ciudadanos
de a pie ¿Considera a México un país democrático? Pudiésemos tomar
en cuenta, la libre elección y la competencia partidista que se ha vivido
desde hace más de dos décadas, donde el partido hegemónico en el
poder, fue desplazado para dar entrada a una alternancia de partidos.
Así ¿Se siente satisfecho, por los “frutos” de la democracia, que
tendrían en principio de cuenta, que arrojar pesos y contrapesos en el
ejercicio del poder público, además de las condiciones para ejercer
oportunidades en igualdad de acceso, donde los actores sean estos
políticos, sociales o económicos puedan converger sin aspavientos en
los puntos coincidentes, sin perder su fuerza e identidad?
El Presidente AMLO por lo pronto, cuestionó, al hacer uso de la voz
frente a sus homólogos en la Cumbre de la Democracia 2023 ¿Cómo
hablar de democracia, si dominan las élites y no las mayorías? ¿Cómo
hablar de democracia si no existe separación entre el poder económico
y el poder político? ¿Cómo hablar de democracia si en los últimos
tiempos se ha dado la concentración de la riqueza en pocas manos más
ofensiva en la historia del mundo?
Sin embargo la democracia, está claro, no es un producto acabado, sino
más bien en constante movimiento y evolución; no empieza y termina
en las urnas, sino mejor aún se perfecciona en la vida cotidiana de la
ciudadanía, que encuentra su reflejo en la plenitud e incluso grado de
felicidad, que sería en todo caso uno de los objetivos de la democracia,
como ocurre en la vida democrática de los paises desarrollados.
Por ello, no es casual tampoco que, AMLO y la Cumbre por la
Democracia, nos vengan a recordar el concepto de la felicidad, como
elemento sustancial en los paises democráticos; pero hablar de felicidad
es otro boleto y de las aspiraciones la más profunda de todo ser
humano, donde precisamente la democracia y el buen gobierno, con
voluntad puede provocar en alguna medida a favor de sus ciudadanos.
Entonces, la reflexión obligada: ¿Pueden los gobernados, de cualquiera
de los paises participantes de la Cumbre por la democracia ser felices
donde hay guerra, hambre, derechos humanos pisoteados, crisis
ambiental y muchos otros temas que no han sido bien librados en las
agendas públicas de los Gobiernos? ¿Usted qué opina?
La autora, es Doctorada Honoris Causa. Abogada, Catedrática, Escritora y Conferencista. Ex candidata a Diputada Federal.
Dirigente del H Colegiado de Embajador de Buena Voluntad de la Organización Vive Mejor Ciudadano Capítulo Global

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