Mucho se habla de oportunidades para las mujeres, acceso igualitario,
equidad, paridad, conceptos que en suma, se convierten en una
proclama y exigencia permanente, esto a colación de este mes de la
mujer que aún no culmina, y que aprovecha la escribidora para acusar
el grado de doble moral de parte de quienes por una parte en el discurso
defienden la causa, y por otra con sus acciones traicionan.
Es fuerte sí; sin embargo una realidad que la mujer que ocupa espacio
en cualesquiera de los ámbitos de la vida, no extiende esa misma
oportunidad a sus correligionarias; basta con voltear a observar con
detenimiento el espectro político, o bien el de las empresas ¿el motivo
o la razón? ¿Será, porque quien las brinda, es traicionada por sus
congéneres, boicoteando sin mayor empacho ni remordimiento?
Entonces naturaleza humana, que no es exclusivo de mujeres.
“Mujeres juntas ni difuntas” reza un adagio popular que por popular
conlleva su propia sabiduría, que hasta hace poco la escribidora me
negaba a aceptar, con eso de lo disruptivo y aquello de “romperla en
grande”. La realidad es la realidad, y lo que es indiscutible es que no
todas las mujeres se apoyan, ni se ayudan como muchas de nosotras
quisiéramos, dado que prevalece en la mente lo veleidoso, el
protagonismo, en vez de la trascendencia y la unidad que provocaría el
acto de hacer equipo cuando han sido convocadas las personas sean
mujeres u hombres.
Otra verdad, es que los espacios y las oportunidades y esto no solo
aplica para las mujeres sino para todos, están concentradas de acuerdo
a los intereses y múltiples factores de cada época y lugar, así que si las
mujeres queremos avanzar, debemos cambiar de mentalidad y en vez
de discursar, accionar en favor de otra mujer y en vez de traicionar
agradecer, por supuesto me refiero a quienes no han sabido jugar el
verdadero papel que a la mujer moderna, nos exigen los nuevos
tiempos, respondiendo a la altura de lo que ponen en sus manos.
Por ello, revirando hacia lo histórico y glorioso de mujeres que han
dejado un legado en el pasado “Vivamos un tiempo nuevo de plena
igualdad con los hombres; sin privilegios que no requerimos, pero sin
desventajas que no merecemos”. Palabras de la primera mujer
gobernadora en México, por el estado de Colima, la maestra Griselda
Álvarez Ponce de León, de la que con toda seguridad debemos
aprender las nuevas generaciones.
También “La inteligencia no tiene género” Amalia G. de Castillo Ledón.
Escritora, Dramaturga y Diplomática tamaulipeca.
Y qué decir de “Ser mujer no es garantía de que aquéllas que han sido
electas, aplicarán la perspectiva de género, esos lentes con los que
observamos las desigualdades sociales en que nos movemos, porque
en esta sociedad machista, hombres y mujeres aprendemos a serlo; de
ahí la importancia de que se preparen, se informen, analicen, y
reflexionen sobre estas ideas que no nos permiten avanzar hacia una
sociedad más justa e igualitaria.” Hermila Galindo. Primera mujer que
ocupó un escaño en el Congreso Federal en 1942, tras la revolución.
Que este mes de marzo, eso de juntas ni difuntas, quede solamente en
una frase sin importancia, para que impere la inteligencia, sabiduría y
discernimiento en saber distinguir entre las mujeres a las mujeres que
si saben y están dispuestas a hacer equipo, a remangarse las mangas,
para ponernos en acción por un mundo más equitativo, justo y en
igualdad que reclamamos, y dejar de dar zancadillas y boicotear a
quienes sobresalen, por su talento y capacidad, que no solo el hecho
de ser mujer, sea garantía sino con hechos y resultados demostrar de
qué estamos hechas. ¿O Usted qué opina?
La autora, es Doctorada Honoris Causa. Abogada, Catedrática, Escritora y Conferencista. Ex candidata a Diputada Federal.
Dirigente del H Colegiado de Embajador de Buena Voluntad de la Organización Vive Mejor Ciudadano Capítulo Global.

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