Quienes viven quejándose de todo poco o
nada disfrutan de la vida, pues con la amargura
que cargan contaminan a su alrededor y es sin
duda una de las debilidades humanas más
arraigadas que también lastima a los
inconformes, porque de otra manera no se
complicarían la vida diciéndoles a los demás
que están inconformes porque no tienen o no
les dan todo a lo que ellos creen que tienen
derecho.
Pero eso no es nuevo porque desde que el
mundo es mundo hay quienes se erigen en
víctimas para despertar la caridad de los
demás, creyendo seguramente que al
compadecerlos los convierten en mejores seres
humanos.
Hoy que está a la vuelta de la esquina la
Semana Santa para las máximas celebraciones
de la Iglesia Católica ojalá que los eternos
inconformes encuentran la solución a su forma
de ver la vida, entendiendo que lo más valioso
del mundo es la familia y los amigos de verdad,
y que no se llora a quien no te valora.
Que también entiendan que la compasión
inducida lejos de tener los efectos que se
buscan solo genera malestar.
Por lo pronto la Iglesia Católica inicia el
próximo domingo 5 las celebraciones de
Semana Santa, pero esta vez serán en forma
virtual ante la amenaza de la pandemia de
coronavirus que afecta al mundo, descartando
procesiones, actos multitudinarios o
concentraciones en templos, de acuerdo a las
indicaciones de las autoridades respectivas.
También confiamos en que esos eternos
inconformes que piensan solo en ellos,
muestren su inconformidad exigiendo empleos
con salarios dignos, mejores servicios de salud
y educación, desarrollo general de los pueblos,
seguridad, paz y tranquilidad de la comunidad
en general, porque entonces si no encontraran
compasión de los demás sino reconocimiento.
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