“La verdad os hará libres” Sócrates
LO CLARO. A pesar de que la necesidad del hombre de abrigo y alimento le
hizo transformar el suelo que le daba hábitat, aún en la actualidad –a milenios
de distancia- no logramos establecer los criterios que permitan la regeneración
de la tierra que nos brinda sus frutos.
Cambiamos los ecosistemas y la erosión de la tierra se vuelve un caso común
que a la postre, transforma los antes ricos suelos y subsuelos en regiones
áridas.
Así lo estudia con detenimiento y empeño la academia y nos participa sus
hallazgos y soluciones.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas comparte con su comunidad de cómo
los procesos de bioingeniería, con especial énfasis en el recubrir la superficie
del suelo con plantas endémicas, permite la regeneración de mantos hídricos y
la conservación de los mismos suelos.
Control de erosiones, reducción de impacto de lluvias, aumento de la fijación
del suelo son algunos de los grandes beneficios del manejo de raíces
vegetales.
Técnicas que en Asia y Europa son la constante para la recuperación de la
superficie impactada por la presencia humana.
Es urgente que incorporemos a nuestra cotidianeidad la sustentabilidad como
forma de vida.
LO CLAROSCURO. La frase que da cabeceo a esta colaboración, no sólo fue
pronunciada por el filósofo griego Sócrates (“Veritas liberabit vos”), también en
el libro más grande –la Biblia- es recordado en voz del nazareno en Juan 8:32
“…y conoceréis la verdad y la verdad, os hará libres”.
Y traerla a colación, no es el fin sobre la creencia religiosa de cada cual. Mejor
el significado de la misma, donde se reconoce la importancia del conocimiento
para lograr la propia evolución siendo conscientes de la realidad y en la
búsqueda de la libertad.
Desde que tenemos conocimiento de la cultura de nuestro país, la historia de
éste se ha visto plagada de interpretaciones poco claras; contadas por el
vencedor o por lo que mejor conviene a los intereses institucionales.
De modo que la tergiversación de lo que conocemos nos deja en un estado de
indefensión que sólo el tiempo colocará las cosas en el lugar que
verdaderamente corresponden.
Y así, el tamaño de historia que corresponde a personajes de la talla de Hernán
Cortés se ven demeritados por el trato injusto de verse minimizados y olvidados
en el tiempo. Regresó a España pobre y enfermo a morir un 2 de diciembre de
1547 acusado de dar muerte a su primera esposa Catalina Suárez.
Ni fue cierto tal suceso, ni merecida su opacidad al desenlace furtivo de la vida
del Gobernador de la Nueva España.
Reposan la eternidad sus restos en la capilla del hospital Jesús Nazareno en la
Ciudad de México.
No sería el único caso desentendido de la real historia de este país. También
Agustín de Iturbide, el auténtico defensor de la independencia de México (el
cura Hidalgo apenas completaría la faena de emitir la arenga con el
emblemático estandarte de la guadalupana, sin lograr ver más de una batalla
libertaria exitosa).
Las reliquias de Agustín I transitan el olvido masivo en la capilla de San Felipe
de Jesús en la Capital Metropolitana CDMX. “Muero con honor, no como
traidor; no quedará a mis hijos y su posteridad esta mancha. No soy traidor,
no”.
María Ignacia Rodríguez de Velasco –‘la Güera Rodríguez’- fue conocida en las
postrimerías de los años de 1780 y hasta su fallecimiento en 1850. Su amor por
la nación que la viera nacer le convertiría a pesar de su riqueza y abolengo en
la primera mujer libertaria de este país.
Se atribuye su influencia sobre Agustín de Iturbide para llevar a la práctica la
fase independentista de la Corona Española, igual que al entonces muy joven
Simón Bolívar que haría lo propio en las regiones del centro de América bajo el
dominio de la misma Corona monárquica.
María Ignacia y sus restos mortales –fue considerada la mujer más hermosa de
México en su época- descansan en el templo de San Francisco del Centro
Histórico de la CDMX.
Porfirio Díaz –el dictador- fue el transformador de la infraestructura nacional.
Hasta hoy, apenas habría incrementado en cantidad irrisoria los kilómetros de
vía de tren que legó a la modernidad del transporte mexicano el oaxaqueño
admirador de la arquitectura francesa.
¿Sus restos? Aún en el exilio en el cementerio de Montparnasse, Paris.
Los anteriores son sólo algunos vestigios de la compactada y digerida historia
que conocemos oficialmente.
La verdad detrás de cada hecho no conocido algún día verá la luz. Y nos
permitirá transitar hacia una merecida libertad.
No dude usted que incluso los niños héroes… lo agradecerán.
COLOFÓN: Ahora imaginemos la retórica actual. No le hemos dado su espacio
legítimo a la historia de 5 siglos ¿cómo podríamos confirmar y dar certidumbre
a hechos tan disímbolos que siguen causando escozor en el conglomerado
como la muerte de Colosio; o las razones del FOBAPROA; las toallas de Fox o
la línea 12 del metro de la CDMX?
Serán necesarios algunos siglos más para dar las respuestas adecuadas,
según parece.
[email protected]
@deandaalejandro

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