La pandemia de la COVID-19 no ha terminado. Estamos en la sexta ola, que es preámbulo de otras que vendrán en el 2023 y los siguientes años.
Jeremy Luban reconocido virólogo de la Universidad de Massachusetts, experto en COVID-19, asegura que nadie sabe hacia dónde se dirige el SARS-CoV-2. La naturaleza de los virus es mutar a medida que se replican e infectan poblaciones. Las variantes del SARS-CoV-2 por sus mutaciones.
Forman ramas o linajes, sublinajes y subvariantes que causan COVID-19. Además las bajas coberturas de personas vacunadas, propician el surgimiento de más cepas, variedades y subvariedades con la capacidad de causar daños como ocurrió en 2020.
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En retrospectiva podemos considerar que desde la semana 10 (6-12 de marzo) de 2020 a la semana 43 (23-29 de octubre) de 2022, ocurrieron 5 olas epidémicas de COVID-19 en nuestro país.
La quinta ola que afectó al mundo en 2022, fue causada por la sub variantes BA.4 y la BA.5 que en junio y julio afectaron Europa y EEUU. Realmente en Europa la sexta ola inició desde diciembre de 2021 y empezó a disminuir a mediados de 2022, para reactivarse en otoño con la variante BQ.1.1. que ha dado evidencia de que posee capacidad para evadir la inmunidad. Debido a esto, en este invierno esos países están revacunado para COVID-19 y para virus de gripe, especialmente a sus grupos de población en riesgo.
La quinta ola llegó a México entre junio y agosto de este año, con una trasmisión de bajo nivel, pero pronto aceleró su propagación, afectando principalmente (con el 65% de los casos) a los estados Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí, Tabasco, Veracruz, Puebla y Sonora.
Según los datos oficiales, en julio y agosto, predominaron en México los sublinajes de la variante ómicron: BA.5.1, BA.5.2 y BA.4.4. En septiembre, se detectó la subvariante BA.5.1.6 como causante de la mayoría de casos. En octubre la vigilancia genómica en México informó de la circulación dominante (50% de los casos) de las variantes BA.5, BW.1 y en baja proporción el sublinaje BQ.1, la subvariante BA.2.75 y la BA.2.75.
En Tamaulipas la quinta ola arribó a partir de julio, con el repunte de casos y hospitalizaciones. La Secretaria de Salud del Estado estableció en rojo el semáforo epidemiológico y dictó las medidas de control para esta categoría.
A nivel nacional, en noviembre se incrementaron casos de manera lenta y continua llegando a 50 mil acumulados casi al cierre del año, que son evidencia de la llegada de la sexta ola que inició en octubre en otras regiones del mundo. Este repunte de los casos en México, está impulsado por tres subvariantes de ómicron: XBB, BW.1 y BQ.1, llamadas por las redes sociales “pesadilla”, “Xibalbá” o inframundo maya y “perro del infierno”, respectivamente.
Recordemos que la subvariante BQ.1, surgió en Europa y EEUU desde octubre y en noviembre ya era responsable de la mayoría de casos. También en noviembre, en México se detectó esta subvariante en la CdMx, Edo. de México, Nuevo León, Chiapas, Campeche y Baja California. En ese mismo mes se detectó en Yucatán la subvariante mexicana BW.1 (Xibalbá). Una buena noticia es que estas dos subvariantes: la BW.1 (Xibalbá) y BQ.1, aunque tienen una importante velocidad de propagación, su virulencia y letalidad son menores a las de sus antecesoras.
De acuerdo a la OMS, la XBB (pesadilla) surgió de mutaciones a partir de los sublinajes BA.2.10.1 y BA.2.75 de Ómicron. Se empezó a propagar a partir de octubre, en los países superpoblados de Singapur y la India. Desde entonces se ha detectado en 35 países, con al menos 1 infectado por cada 100 personas.
En ciudades de China como Guangzhou ante esta subvariante y la BF.7 que tiene una velocidad de propagación hasta tres veces mayor que la de la BA.5 original. Así una persona infectadas, pueden infectar a su vez a otras 18 personas. También ha demostrado mayor capacidad de evadir la inmunidad.
Por esto se estableció el protocolo “Cero COVID”: con pruebas de detección masiva, el aislamiento de infectados, cierre de escuelas, del metro, autobuses y vuelos a Beijing, con cuarentena de cinco días para los viajeros que llegan a China. Solo un miembro de cada familia pueda salir hacer las compras.
La buena noticia es que hasta el momento no se han identificado en México casos por la subvariante BF.7.
Al 17 de noviembre, en las muestras tomadas en Tamaulipas se identificaron las subvariantes BA.5, B.1.1.519, BA.4.6. El 50% de ellas de sublinajes de Omicron.
Quienes tienen la tarea de vigilar, alertar y asesorar al mundo para la toma de medidas de prevención y control ante el surgimiento de nuevas variantes, son la OMS y los centros de investigación especializada. Lo mismo hacen los ministerios y universidades de cada nación.
La OMS clasifica a las variantes del SARS CoV-2 de acuerdo a su importancia y amenaza para la salud pública en: variantes de interés (VOI), de preocupación (VOC) y variantes bajo monitoreo ((VUM). En México, la SSA partir del 12 de octubre de este año, puso bajo monitoreo a las subvariantes de Omicron. Como variante de preocupación (VOC) se encuentra la BA.
En conclusión, la sexta ola del COVID-19 ya inició en México. Sin embargo pese a los más de 20 mil casos de este diciembre, esta cifra es menor a las de las olas anteriores, las formas graves son escasas y no se han rebasado las 40 muertes. Las entidades más afectadas son la CdMx, Tabasco, Yucatán, Nvo. León, Colima, Aguascalientes, Baja California, BC Sur y Sonora.
En Tamaulipas el día 27 de diciembre se registraron 79 casos, que hicieron un acumulado en este último mes de 1986 casos y una sola 1 defunción
Estos resultados han sido atribuidos por la SSA, al todavía buen margen de efectividad de las vacunas COVID-19 y a la alta cobertura de vacunación lograda en México, con el 84% considerando todas las edades, el 91% en mayores de 18 años y el 60% en población infantil.
Sin embargo, no se debe dejar lugar a la confianza excesiva. Ninguna situación es estable y completamente segura. Puede cambiar de manera casi impredecible, porque la pandemia es muy dinámica debido a las mutaciones y recombinación de las variedades de los virus, así como a la movilidad de las poblaciones, el nivel de las coberturas vacunales, la eficiencia y calidad de los programas de salud pública y otras variables económico-sociales.
Además las bajas temperaturas invernales y las actividades laborales, civiles y políticas no se detienen por la pandemia. Finalmente se debe considerar que este repunte, viene acompañado de la influenza estacional e infecciones por el virus sincitial respiratorio.
En ese sentido el Gobierno del estado, a través de la Secretaría de Salud de Tamaulipas, el pasado 15 de diciembre publicó en el Periódico oficial el Acuerdo que establece los lineamientos de Seguridad Sanitaria y de Salud para la contención de la pandemia por el virus de la COVID-19 en la actual situación epidemiológica.
Ellos incluyen el lavado frecuente de manos, usar soluciones alcoholadas al 60%, el practicar la etiqueta respiratoria, mantener la sana distancia de 1.5 mts., el uso correcto de cubrebocas en espacios abiertos y cerrados sin sana distancia, el esquema completos de vacunación, favorecer la ventilación natural, quedarse en casa si se presentan síntomas respiratorios y acudir a la atención médica.
Además faculta a la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios del estado (COEPRIS) para que vigile que se cumplan estas indicaciones.
Siendo así los tamaulipecos contamos con la experiencia, la información actualizada y un gobierno que esta alerta y estableciendo oportunamente las medidas que va dictando la evolución de la pandemia en esta sexta ola. Solo falta que podamos equilibrar riesgos con festejos, en medio de la justificada euforia y la convivencia cercana con la familia y amistades en este fin de año 2022.
En las primeras semanas de 2023, conoceremos el saldo de este difícil equilibrio, que esperamos sea positivo para nuestra salud, bienestar físico y emocional.

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