Dicen que nadar contra la corriente no es de hombres prudentes. Le pregunto, si estuviera en este
dilema, ¿qué decisión tomaría usted, flotar a favor de la corriente, o nadar en contra?
Si alguna vez han sentido que las cosas no salen como las planean, que les ha pasado que por más
que luchan el camino es demasiado largo o sienten que su vida está llena de retos como si
estuviese nadando en contra de la corriente, va esta reflexión.
Haremos una analogía de cómo si nuestra vida fuese la de un salmón. Los salmones tienen que
nadar contra la corriente, enfrentan la furia de osos hambrientos, saltan cascadas para poder
llegar al lugar donde nacieron y así reproducirse.
Seamos un salmón, porque la vida está llena de caminos, de obstáculos, de mareas que te
empujan a lugares desconocidos, sin embargo, es muy importante tener dirección, traer tu
brújula, para poder llegar a la dirección que estás buscando.
Ir a favor de la corriente seguramente evitará que te canses, que te esfuerces, pero puede
empujarte a un lugar que no te pueda agradar del todo. Y al final del día tenemos que vivir la vida
que nos imaginemos, no la que nos digan que vivamos.
Que no se confunda, se busca una libertad NO para hacer lo que se nos da la gana, más bien una
libertad para superar nuestras debilidades y crecer especialmente en nuestra capacidad en todos
los aspectos de la vida.
La libertad es lo más preciado que tenemos como seres humanos.
Pero hay veces que se tiene que nadar en contra de la corriente, muchas veces. Ahora sí que como
dijera Woodrow Wilson, el hombre que está nadando en contra de la corriente conoce su fuerza.
La verdad es que hay una corriente que nos empuja a andar como los demás. La cultura de este
mundo te va a empujar en su dirección. Hay gente que se deja llevar por todo lo que ve, sin
recordar todo lo que puede llegar a ser.
Asegúrate de que la vida que vives, es la que tú quieras vivir, y no a lo que los demás quieran que
vivas. Ellos no van a vivir por ti.
Siempre nada en contra de la corriente. Que tal vez Dios te dio esa condición, la de ser un ser vivo
que se adapta, y que sabe luchar ante los retos, que sabe superarlos, que está dispuesto a remar
contra la corriente, estamos viviendo momentos muy difíciles para la humanidad, pareciera como
si tuviéramos que remar en contra de la corriente, pandemias, crisis económicas, mucha
humanidad degenerada.
Pero déjeme le digo que esto no está para nada perdido, al contrario, porque puede haber muchos
salmones en el planeta que puedan alentar, que saben motivar, que tienen la fuerza para empujar.
Donde lo que a simple vista se puede ver como una desgracia, sencillamente es solo un reto más
para nuestras vidas, una gran oportunidad para desarrollar todas las habilidades y ser más fuertes.
Porque cuando sabes nadar y remar contra la corriente puedes llegar al destino que tú quieras, en
cambio, sí siempre te dejas llevar por la corriente, no sabrás salir avante en momentos difíciles.
Estos tiempos de crisis nos enseñaran lo fuerte que somos, y que sabemos nadar contra la
corriente.
¡Gracias por leer!
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