«Para que sean mis testigos» (Hch 1,8)
La Iglesia Católica celebra hoy la Jornada Mundial de las Misiones 2022 en un
clima de fiesta, de oración y de ayuda para seguir cumpliendo la invitación del
Maestro Jesús de llevar el Evangelio a todos los hombres de buena voluntad. La
Iglesia Católica se reconoce misionera y todos los bautizados sabemos que la
misión no pertenece a una etapa de la historia o que es exclusiva de algún
continente o nación, la misión es una labor actual y muy urgente.
El Papa Francisco ha propuesto la frase <<Para que sean mis testigos>> (Hch. 1,8)
como las palabras que motiven esta jornada en donde somos invitados a ser
testigos de la vida y de la obra del Maestro Jesús de Nazaret y sobre todo para que
en nuestras vidas, podamos reflejar con orgullo los valores evangélicos y nuestra fe
católica.
En la liturgia de este domingo, se nos propone la carta del apóstol San Pablo a los
romanos para que meditemos la importancia del anuncio y del mensajero que
realiza dicho oficio de llevar el mensaje incluso a todos los rincones de la tierra. Para
el misionero que cree en las promesas del Señor, llevar el mensaje de la salvación
implica primero tener fe en la persona del Maestro Jesús.
San Pablo invita a la comunidad a que también se comprometan con el anuncio del
Evangelio de una manera mas activa. El anunciar el mensaje de Jesús nos convierte
en enviados, en testigos, en misioneros que sienten en su interior un gran celo por
llevar el mensaje de la salvación.
En estos tiempos debe resonar en nuestros labios y en nuestras vidas la vida de fe
en Dios y desde luego nuestro seguimiento incondicional al Maestro Jesús. Ser
misionero en estos tiempos debe ser para nosotros los católicos una labor urgente,
sobre todo en un mundo que busca soluciones a sus conflictos a la luz de la violencia
y de la guerra.
En el Evangelio de San Lucas que hemos escuchado, se presenta la parábola del
hombre que, inflado de su ego e intoxicado de su vanagloria juzga y desprecia a su
hermano en el templo a tal punto que su “oración” termina siendo una letanía de sus
buenas obras y sintiendose con la autoridad para irse en contra de su hermano. El
fariseo del Evangelio se aleja por completo del ideal evangélico donde todos somos
hermanos.
El misionero católico es capaz de aceptar la propuesta del Maestro Jesús de
Nazaret que no hace distinción de personas. Una de las tareas más apremiantes y
necesarias de la misión es la apertura y escucha hacia los demás en un verdadero
espíritu de respeto y también de sinodalidad.
Por todo eso, podemos afirmar que el trabajo misionero de los tiempos modernos,
se puede realizar desde nuestros ambientes laborales, educativos y de recreación.
La amabilidad, la cordialidad y la mansedumbre deben entrar en las actividades de
las misiones modernas. El misionero auténtico es aquel que tiene asimilado en su
vida los mismos criterios del Maestro Jesús.
Sintamos entre nosotros esa llamada a la misión en nuestras familias, con nuestros
vecinos y con quienes nos rodean, que nuestra labor misionera inicie desde una
sonrisa, un saludo, una disposición de apertura hacia los demás. Seamos
misioneros en salida dispuestos a llevar un mensaje de paz y esperanza sobre todo
en estos tiempos dificiles. Finalmente, no olvidemos que en este día, nos unimos en
oración por todos los misioneros que fieles al Evangelio, siguen llevando el mensaje
de la Salvación.
Con mi oración, cercanía y gratitud.
Pbro. Lic. Andrés Figueroa Santos

Discussion about this post