“La justicia es una constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le
toca”. Francisco de Quevedo.
LO CLARO. Somos un mundo globalizado y ese contacto humano entre todas
las razas que habitamos los hemisferios, no es cosa nueva.
El primer esfuerzo globalizador correría a cargo del marino mercante genovés
Cristóbal Colón y su tripulación provenientes del Reino de Castilla (no existía
España como tal).
Estas y todas las consideraciones que dieron forma a la hispanidad de la que
hoy somos parte, es la historia que debe ser conmemorada con entusiasmo por
nuestras generaciones y las venideras a fin de alcanzar el máximo desarrollo
como una sola raza humana.
Así lo patentiza la Universidad Autónoma de Tamaulipas en su puesta en
marcha de las actividades cívicas de conmemoración del ‘Día de la Raza’.
De esta manera, quienes conforman la primera enseñanza y se instruyen en el
CENDI UAT, el Círculo de Desarrollo Infantil CDIN así como en el Centro
Especializado de Idiomas para Niños y Adolescentes, tienen la oportunidad de
recrear y vivir esa historia que nos da identidad a los hispanos.
LO MUY OSCURO. Vamos a hablar, con el criterio de la dama que descobijó
‘Los Pinos’ del ’68. Es decir “…a calzón quitado”. (Libro de Irma Serrano).
¿Cuál sería la verdadera razón por la que México –país- no ha logrado ser del
grupo privilegiado de naciones poderosas del planeta?
Existe una sola respuesta y es tomando el criterio de otras entidades que
pasaron de holocaustos y subniveles de vida, a ser potencias como Malasia o
Vietnam.
¿Los políticos?, los malvados y avariciosos dueños del capital; el ejército que
compite por obtener el mando; la prensa oficiosa, los grupos de poder.
No. Si tomamos como referencia lo evidenciado, el problema estriba en su
sistema de impartición de justicia.
Exacto. Su sistema judicial.
Quizá, “bien pensado”, nuestros jueces y magistrados locales y federales no
entran en el sistema eleccionario de voto popular –hasta hoy- a similitud de
otros países como el vecino EE.UU. por razones válidas, como el que los que
imparten justicia requerirían dinero para hacer campañas y eso conlleva
compromisos. Algo que los partidos políticos saben muy bien.
Pero ese no es el principal obstáculo.
Quienes imparten justicia, jueces y magistrados, son elegidos en base a ‘usos y
costumbres’, que no por exámenes de oposición o por contar con una
trayectoria proba en la carrera judicial.
Sumados todos y cada uno de los obstáculos que inhiben un Poder fuerte y
autónomo, el resultado entregado a la sociedad es cualitativo y cuantitativo. La
impunidad hoy, 2022, se encuentra cifrada en el 91.8% Nada más.
¿Traducido?
Un ejemplo muy pragmático, proveniente de este escribidor con la única
experiencia de ser ciudadano común.
En su entorno, la manzana de su casa, existen únicamente diez casas. En
éstas se suscitan por coincidencia el delito de robo por una banda de
delincuentes. Diez distintas personas entran y cometen ese atropello a los diez
hogares.
En los diez casos, por razones inexplicables de la increíble funcionalidad de la
policía local, se detienen en flagrancia (cometiendo el delito) a los diez
hampones. Existen pruebas, videos, cadena de custodia, testimonios e incluso
ellos mismos confiesan.
La solución que ofrece el ahora nuevo sistema penal acusatorio –son inocentes
hasta que se pruebe lo contrario- determina que sólo en una casa el
delincuente obtiene una condena y de una parte del delito cometido; casi el
0.8% de lo que se robó.
Pero ya estamos mejor. El sistema inquisitorio anterior al actual (el nuevo está
en vigor desde 2016) en el que el acusado era culpable hasta demostrar lo
contrario, tenía un índice de impunidad del 94.8
Por conclusión, la inversión extranjera y la privada en nuestro país, no confía
en la resolución de conflictos. En la impartición de justicia.
Significa entonces que vivimos en un paraíso para la ejecución de delitos, pues
acaso el infractor lleva la posibilidad de menos del 10% de ser inculpado y
condenado. En cualquier tipo de delito.
¿Singapur, Malasia? Pena capital donde se amerite. La impartición de justicia
protege a los que bien hacen. No es refugio de litigios para esconder a
criminales.
En nuestro país, todo mexicano sabe que aquél político o funcionario que ha
tocado prisión, es debido a una venganza política y no por el seguimiento de un
delito cometido en perjuicio de la sociedad.
No… no son los políticos el problema. Cuando la justicia le otorgue a cada
quien lo que merece, el mal político estará en el lugar que pertenece. El bueno,
donde lo necesitamos.
Y el desarrollo y el progreso vendrán como consecuencia de un sistema
equilibrado, con un pleno marco de reconocimiento de los derechos humanos y
dando lo que los políticos conocen como ‘piso parejo’.
COLOFÓN: Incrementar el catálogo de delitos que ameritan prisión; crear
universidades de justicia; crear unidades de supervisión de medidas cautelares
para evitar en lo posible, cárcel a presuntos inocentes, no han sido medidas
que incidan en absoluto en bajar los índices de violencia que continúan a la
alza.
Antes, 4 de cada 10 asesinatos se realizaban con arma de fuego; hoy son 7 de
cada diez.
Pero bueno, lo dijo el filósofo y estadista Séneca 15 años antes del nacimiento
de Jesucristo “El que no quiera vivir sino entre justos… viva en el desierto”.
alejandrodeanda@hotmail.com
@deandaalejandro

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