Ahora que el presidente López Obrador propuso la creación de un comité para lograr la paz en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, avalado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) durante la conmemoración del 212 aniversario de la Independencia de México, se confirmó que sus ideas o planteamientos son una copia fiel del régimen populista que encabezó Luis Echeverría Álvarez (QEPD) entre 1970 y 1976, que causó el estancamiento económico, el desempleo y el empobrecimiento de la población.
Muchos recordarán que el expresidente Echeverría Álvarez, quien recientemente falleció a la edad de 100 años, también buscó los “reflectores” en el ámbito internacional cuando envió a su Secretario de Relaciones Exteriores (SRE) Emilio O. Rabasa para solucionar el conflicto entre árabes e israelíes, como ahora lo hará el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, quien fue comisionado por López Obrador para presentar la propuesta en la próxima Asamblea General de la ONU.
También el recién fallecido expresidente presentó la Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados para impulsar la cooperación económica entre las naciones, como recientemente lo hizo López Obrador durante la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU cuando propuso la creación del “Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar”, para que los empresarios más ricos y corporaciones transnacionales apoyen económicamente a los países pobres.
La diferencia entre Echeverría Álvarez y López Obrador es que mientras el primero fue un populista que buscó encabezar el Tercer Mundo, incluso hasta se proclamó estar listo para encabezar a la ONU y obtener el Premio Nobel de la Paz, el segundo se siente espiritualmente iluminado por la Luz Divina, según el escritor e historiador Enrique Krauze Kleinbort, quien lo apodó como el mesías del trópico.
Lógicamente que la creación de un Comité para la Paz integrado por el primer ministro de la India, Narendra Modi, el Papa Francisco y el secretario general de la ONU, António Guterres, para que negocien el cese inmediato de las hostilidades bélicas y establecer un diálogo entre los presidentes Volodímir Zelenski de Ucrania y Vladimir Putin de Rusia, que propuso López Obrador ha sido ampliamente criticado entre la clase política mundial.
Mientras algunos medios internacionales han señalado que el presidente de México debería primero solucionar el alto índice de violencia que se vive en el país, dirigentes de la oposición simplemente declararon que el tabasqueño de nuevo “perdió el piso” ante semejante propuesta, sobre todo cuando ni siquiera la SRE ha hecho las consultas pertinentes entre quienes mencionó como integrantes del Comité de Paz entre Ucrania y Rusia.
Pero la crítica a la propuesta de López Obrador que más ha llamado la atención de la opinión pública fue la del Jefe de la Oficina de la presidencia de Ucrania Mykhailo Podoliak, quien acusó al tabasqueño de utilizar el conflicto bélico con fines políticos, además aseveró que busca darle tiempo al ejército invasor para que se rearme tras recientes derrotas que les han infligido los militares ucranianos.
Y para que no haya dudas de que el intervencionismo del presidente de México no fue bien aceptado, el principal asesor del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, aseguró que el plan es de Rusia.
Vamos a ver qué consecuencias políticas podría tener la propuesta de pacificación de López Obrador, mientras tanto analistas internacionales señalan que sólo se trata de un viejo ardid de mandatarios populistas que pretenden llamar la atención mundial, pero no dejan de ser ocurrencias locuaces que tras causar risas y carcajadas se olvidan de inmediato.
En otro tema, los resultados del Congreso Nacional de Morena dejan en claro que Claudia Sheinbaum Pardo tendrá todo el apoyo de la estructura partidista para ganar la disque consulta anunciada y obtener la nominación a la presidencia de la república en el 2024, como quiere López Obrador.
Las porras y adhesiones a favor de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México indicaron claramente que la balanza se ha inclinado desde ahora para ella, sobre todo después de que varias carteras del nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena fueron para sus principales colaboradores.
La incorporación de Tomás Pliego Calvo, Nallely Pedraza Huerta y Alejandro Porras Marín al CEN de Morena son gentes que trabajarán para la nominación de Sheinbaum Pardo, sin dejar de mencionar el apoyo abierto que tiene de varios gobernadoras y gobernadores, como es el caso del nuevo presidente del Consejo Nacional, Alfonso Durazo Montaño de Sonora, Layda Sansores Sanromán de Campeche y Evelyn Salgado Pineda de Guerrero.
El evento partidista reafirmó que la corcholata preferida de López Obrador estará en la boleta electoral de la contienda presidencial del 2024, por lo que las otras corcholatas, es decir Adán Augusto López Hernández y Marcelo Ebrard Casaubón no les quedará más remedio que adherirse o salirse de Morena ante la evidente imposición de Sheinbaum Pardo.
López Hernández seguramente se unirá a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México porque siempre fue una comparsa para apoyar el plan de su paisano, sin embargo, Ebrard Casaubón podría emprender el mismo camino que Ricardo Monreal Ávila, quien anunciará en unos días más que renunciará su militancia de más de 20 años en Morena.
No se descarta la posibilidad de que Ebrard Casaubón siga en Morena, pero trabajará a favor de Monreal Ávila para aglutinar a todas y todos los morenistas que no están de acuerdo con la nominación de Sheinbaum Pardo para el 2024.
Correo electrónico: jagovea_53@yahoo.com

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