En la elección de Senadores por Tamaulipas, a muchos sorprendió el triunfo del Doctor Américo Villarreal Anaya, sobre el reynosense Ismael García Cabeza de Vaca, hermano del gobernador Francisco de los mismos apellidos.
Fueron unas elecciones muy cerradas, pues la diferencia se sufragios fue apenas de 4 mil 888 entre el abanderado de Morena, contra el panista.
Américo Villarreal Anaya y María Guadalupe Covarrubias Cervantes, dejaron en el camino a Ismael García Cabeza de Vaca y María Elena Figueroa Smith.
La primera fórmula alcanzó un porcentaje de votación del 37.61 por ciento, en tanto que la segunda un 37.31 por ciento, es decir una diferencia de 0.3 por ciento.
Una victoria apretada, pero al fin victoria.
Misma que dolió muchísimo al ego del gobernador tamaulipeco, pues le pegaron en el “orgullo de su nepotismo”.
Para justificar la derrota, los cabecistas le restaron méritos al galeno, al considerar que fue la fórmula que hizo con el candidato presidencial la que le dio el triunfo pírrico.
Así que la elección de gobernador se vio como la revancha de la senaduría.
Y aunque no repitieron al mismo candidato, por la devaluación del apellido García…, debido a las investigaciones de la PGR y un proceso de desafuero abierto, lo hicieron con el socio gubernamental, César Augusto Verástegui Ostos.
El Grupo Panista Reynosa, en el ejercicio del poder estatal, se aplicó a fondo con todo el peso de sus estrategias, recursos y trucos, para hacer frente al reto electoral 2021-2022.
Y tenía mucha confianza en que las alianzas con el PRI-PRD, la presión a las burocracias, el acoso a los adversarios, la compra o coacción al voto, les dieran el triunfo.
Pero no les alcanzó, de tal forma que para su sorpresa, hubo una diferencia de 88 mil 431 sufragios en favor de Américo Villarreal Anaya.
Cuatro años después de la primer derrota del Cabecismo en la Senaduría, con todo el control de las estructuras del poder estatal y sin que apareciera en la boleta electoral el nombre de Andrés Manuel López Obrador, se produce la segunda y holgada derrota del panismo-cabecista.
Aún sobre la amañada boleta electoral, en la que las opciones para el voto a favor de César Verástegui Ostos era en seis ventanas, contra solo una de la candidatura común de MORENA-PT-PVEM, esta última fue la victoriosa.
La lección de la elección, fue contundente, los tamaulipecos dijeron no a una opción que confundió el servicio con el servirse, el respeto con la represión y la lealtad con la siembra del miedo.
Américo Villarreal Anaya cosechó los votos propios que le dio una campaña intensa, sencilla y de mucha interacción con la sociedad, los sufragios del recuerdo del buen gobierno de su padre el Ing. Américo Villarreal Guerra, así como los del anticabecismo.
Por eso esa doble victoria, la de la Senaduría en 2018 y luego la gubernatura en 2022, le dan un gran peso al galeno.
Una autoridad moral y política que pueden darle la pauta para la construcción de un liderazgo sereno, maduro, ecuánime y de resultados tangibles para Tamaulipas.
Hay que borrar de un tajo el efímero paso del PAN por el poder en la entidad, cosa que no será difícil, en especial ser uno de los peores gobiernos en la historia estatal.
Bienvenida la nueva era para Tamaulipas a partir del 1 de octubre.
Solo faltan 17 días.
Y van rápido.
Buen martes, amigo lector.

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